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sábado, 5 de noviembre de 2016

lo obvio...

Acabamos de salir del cine.
Hemos estado viendo la última película de Ken Loach "YO, DANIEL BLAKE" y, realmente, la sensación es -como apuntaba la señora mayor que tenía junto a mi butaca- de "desolación". Pero una aflicción estremecedora porque será una de esas películas que en la advertencia final dirá: "cualquier parecido con la realidad es pura analogía". Y así ha sido.

Los protagonistas en la ficción eran como un calco de muchos rostros por conocidos, cercanos, concretos..., hombres, mujeres, niños y niñas cuyas vidas tan bien refleja el film. Historias traspasadas de dolor, rabia, creatividad y rebeldía.
La obviedad fundamental estriba en esa última frase que, leída por su amiga, condensa la tragedia de las personas excluidas y empobrecidas: "Yo Daniel Blake soy una persona y reclamo mis derechos". Por eso esta película (existe una realidad) nos requiere, y con urgencia, a toda la ciudadanía: son malos tiempos estos en los que hay que recordar lo evidente: que somos personas, ni clientes, ni pacientes, ni usuarios, ni beneficiarios...

lunes, 4 de abril de 2016

patología ideológica

“…la murga paranoica sobre la amenaza de los inmigrantes no deja de ser una patología ideológica que dice más de nosotros, los europeos, que de los inmigrantes” advierte, en un largo texto, el filósofo SLAVOJ ŽIŽEK publicado el pasado día 1 por El Mundo.

Hoy 4 de Abril, día que quedará marcado en el calendario de las ignominias de la Humanidad (conocidas, porque de esas el calendario del silencio y olvido está repleto), han comenzado las expulsiones sumarísimas -¡además ilegales!- de personas migrantes que pretenden venir a Europa huyendo del terror y se encuentran con un continente terrorífico que les cierra las puertas, inserta concertinas y expulsa en barcos o aviones.
La crisis no es de “refugiados”. La crisis es de ciudadanos europeos y nuestros principios. Además de en el papel –este aguanta todo- los valores de democracia, humanidad y solidaridad han de impregnar la vida de los ciudadanos y los pueblos que formamos este viejo continente.
Quizás la patología es la expresión más suave que encontramos para referirnos al esfuerzo que hemos de emprender en analizar, averiguar y extirpar –como un mal y agresivo cáncer- las enfermedades que comienzan a asolar nuevamente a Europa. Quizás los virus más inhumanos vuelven a correr por las venas de algunos ciudadanos y a pasearse tranquilamente sobre las moquetas de quienes nos gobiernan y administran.
Me horrorizan esas expresiones grandilocuentes e intimidatorias –cuando se utilizan criminalmente sobre colectivos vulnerables- de invasión, masa… Sobre todo porque estas quizás estén escondiendo la verdadera invasión de inhumanidad que estamos viviendo que nos hace responder como masas irracionales frente a las necesidades de los otros. En este caso de quienes, como efecto huida, huyen de la guerra, el hambre, la muerte y…
Estamos a tiempo de mirar nuestros virus. Esos ébolas malditos de afrenta e infamia que han comenzado a recorrer nuestras ciudades y gobiernos.

jueves, 14 de noviembre de 2013

los idiomas...

La solidaridad colectiva es más explicativa que los carteles que podemos no entender.
Esta tarde, en la manifestación con velas sobre Madrid Río con el fin de solicitar a Europa sensibilidad y responsabilidad con las personas migrantes, un joven -tras muchos años preso y dilatada vida entregada a las drogas- blande un cartel cuya traducción desconoce -desconocemos- pero su significado nos ajunta a aquellos que más allá de idiomas, nacionalidades o ideologías, pretendemos un mundo-espacio donde todos tengamos cabida.

domingo, 13 de enero de 2013

convocatorias

Llevamos unos meses, por no decir más de un año, que las convocatorias a  manifestaciones, concentraciones y rebeldías de todo tipo saturan nuestra agenda. El problema no es la cantidad de llamadas, sino el atentado continuo y cínico al que los gobernantes están sometiendo a la mayoría de la población. Los índices de pobreza y exclusión se han disparado. Ha sido para la mayoría, si bien es verdad que queda una clase social que sigue pertrechada en la opulencia y la ceguera que provoca el poder económico, mediático y de influencia.
pared en Vicálvaro
Frente al desgarro callejero contra los recortes y las privatizaciones, esta clase social está obstinada en mantener el estatus que les garantiza la buena vida. Son, en muchas de sus acciones, insaciables cuando de acaparar y medrar se trata.
Intentando casar, sin demasiada violencia, la atención a lo local y cercano con la lucha por lo global y comunitario, estamos en tiempos de exigencia pública. Hacernos presente en la calle, junto a ciudadanos de tantos sectores machacados, esquilmados y perseguidos es un requerimiento ético de buena ciudadanía.
La sanidad, la educación, la justicia, los medios de comunicación, las hipotecas, los centros de ayuda a la desintoxicación, los cierres patronales... realidades que nos llaman y convocan con el fin de intentar unirnos frente a este latrocinio que el mercado, a través de la clase política y gubernamental, está acometiendo contra la ciudadanía  Todas estas situaciones sociales, en estos momentos, nos convocan a su apoyo y solidaridad. Nos estamos jugando mucho. No sólo el futuro inmediato, sino un presente que posibilitará -o no- edificar un futuro vivible.
Como cantaba Celaya: "¡A la calle!, que ya es hora de pasearnos a cuerpo y mostrar que, pues vivimos, anunciamos algo nuevo"

jueves, 29 de septiembre de 2011

Desamparo en el Gallinero.

Son las 7'15h de la mañana. Acabamos de volver del gallinero. Nos llamaron algunos vecinos a las 4h. diciendo que estaba la policía. Que habían golpeado fuertemente a un joven, a quien habían sacado de la cama y que chorreaba sangre de la cabeza.
Nos ponemos en marcha. Llegamos al poblado y, en medio de la tupido y fría noche, los únicos movimientos que se escuchan es el revoloteo de la ratas que nuevamente, como si hubieran marchado por vacaciones, hacen publica ostentación de su presencia y correrías.
Nos encontramos a las familias que han sido molestadas por la policía, arremolinadas junto a la puerta contemplando cómo la sangre brota de la herida abierta en la cabeza del muchacho. Efectivamente el joven, nos cuenta que estaba durmiendo en su chabola junto a otro amigo, ha sido despertado por la policía a trompicones pidiéndole que "cantase" dónde estaba el cable. Al decirles el joven que no sabía nada y  reclamar sus derechos, los representantes de la ley y garantes de la seguridad - a esos que llamamos policías- le han dado un manotazo en la cara que le ha hecho caer contra el suelo. Su cabeza evidencia el golpe ya que le ha brotado un huevo espectacular. A la luz de una bombilla el joven nos enseña las marcas de los porrazos que han dejado -como huella indeleble- los agentes en su menudo cuerpo: porrazo en el pómulo derecho con derrame en el ojo, huella evidente de porra en el hombro izquierdo bajando la señal hacia el omóplato y huella de porra en la misma nuca; el brazo contusionado y maltrecho también.
El miedo pende sobre todos los vecinos despiertos. "¿Qué hemos hecho, se preguntan, nos preguntan, para que nos traten así?". La noche, como aliada de esos terroristas de la ciudadanía, vuelca toda la perplejidad e impotencia sobre nuestras somnolientas caras. In-expresivas y sin respuestas, llevamos al muchacho al hospital. Por el camino nos cuenta que tiene miedo. Que él no hace nada malo. Que ha llamado al 112 y le han contestado que "para él no había ambulancia". Ya en el hospital, silencioso y vacío, comienzan las radiografías.
Sospechas por parte de los servicios médicos de qué habrá ocurrido. Quién será este a quien le han magullado tanto. De hecho, el informe médico señalas las contusiones aludidas y que le han tenido que poner el brazo en cabestrillo. Simplemente, sigue diciendo el parte médico, se refiere que ha habido una agresión. No indica las causas que, tanto el joven como yo mismo, no hemos parado de referir desde que pusimos el primer pié en las urgencias del hospital vallecano Infanta Leonor.
Durante este tiempo en urgencias, recibimos una nueva llamada de los vecinos: "están nuevamente aquí, sí, la policía, venir rápido". Mientras dos de nosotros nos desplazamos otra vez al poblado, una amiga queda esperando, en urgencias, resultados de la intervención médica.
Nos vuelven a relatar lo mismo. Mala suerte que cuando llegamos los agentes ya no están. Pudiera parecer el juego del gato y el ratón, Pero no, es la respuesta lógica de la solidaridad ante unas personas violentadas y agredidas por los agentes de policía o de quien les envía. Nuevas amenazas. Susto, niños desvelados, bebes llorando y las madres y los hombres impotentes ante tanta prepotencia del sistema. En medio nosotros. Interpelados por la situación de estas familias e incriminados por un aparato político policial que continuamente parece no querer asumir que el estado de derecho tiene grietas considerables. Los representantes del orden y la ley acampan a sus anchas, aterrando, a los ciudadanos. Nos preguntamos qué hacer? Hay que denunciar? Estamos hartos de ello y todo acaba en archivo de la papelera. ¿Comparecer ante la fiscalía? nos contestan que debemos estar soñando. ¿¿el defensor del Pueblo? más de lo mismo, pide informes y los responsables policiales les dicen que soñamos...
La impotencia, casada con el miedo es la antesala del poder depredador que atosiga y agrede a los ciudadanos. Seguir acompañando... Estar presente... defenderles hoy a ellos, que es defender una democracia basada en la justicia y no en la ley del poder o del talión...
Todo esto después de una tarde donde un grupo de gentes sencillas, con voluntad de transformación y empeño considerable, pasamos horas viendo qué hacer para que los niños acudan a la escuela; cómo, para que las familias se responsabilicen de la educación de sus hijos?... proyectos, esfuerzos e ilusiones truncados por ese empeño  de "cuanto peor mejor" que parece haberse instalado en los políticos.
Tras esa reunión vino Luis García Montero a cenar a casa. Entre otras muchas cosas, nos contaba cómo, en su quehacer poético, elaboraba sus poemas y creación artística. Me llamaba la atención la referencia continua al "ver", "mirar", "observar"... estos eran los previos para su capacidad creadora. Escribir poemas, nos dice, no es sólo describir tus sentimientos, sino que aquello que escribes sea capaz de expresar los sentimientos y emociones de quien lo lee.
Tras esta noche movida sigo creyendo que hay que seguir "mirando" la realidad. La vida de los pobres y maltratados. Para que esa mirada no se quede sólo en un acto descriptivo de lo que existe, cuanto que esas miradas sean capaces de ir trascendiendo nuestras solidaridades y vayan creando espacios de libertad y convivencia mucho más ricos que estos -como los de esta noche- entre los que vivimos demasiado habitualmente.

domingo, 29 de mayo de 2011

Indignación por barrios

Comenzaron las asambleas del 15M en distintos barrios. En Vallecas puente, donde estuvimos, la afluencia fue muy superior al centenar de personas. Me consta que en otros barrios, por ejemplo en Moratalaz, la afluencia y el tono de su asamblea fue parecida a donde estuvimos.
Si bien es verdad que el comienzo ha sido un tanto enrevesado, seguramente por la dificultad de unos, la inexperiencia de muchos y los olvidos de otros sobre cómo funcionar en asamblea, con el paso del tiempo, se han ido centrando un poco los motivos de la misma. En primer lugar ver cómo se pueden estructurar: lugares, frecuencias, horarios...; así como ir configurando la forma y temas a abordar. Posteriormente se hizo una propuesta sobre el parecer de la "levantada" de la acampada de sol. Mañana, en la asamblea general de sol, se propondrá, desde esta de vallecas, la posibilidad de ser la propia asamblea quien levante el campamento.
Creo que es un acierto levantar, mañana domingo o el lunes, la acampada de sol por varios motivos: primero por el mantenimiento de la misma. Lleva mucho esfuerzo y sacrificio mantener dicha presencia con ese nivel de actividades y con unos medios precarios. En segundo lugar porque el motivo de la acampada ya se ha expuesto: experiencia para jóvenes -si nos vinculamos tenemos fuerza y capacidad de decidir- y llamada de atención a políticos: o cambiáis o tendréis que marchar.
Prolongar la estancia puede suponer un desgaste personal y un abandono de los otros frentes urgentes que tenemos muchas personas y colectivos que puede redundar muy perjudicialmente, precisamente, en el objetivo de crear una sociedad más justa. Y en tercer lugar creo que es bueno levantar la acampada porque me parece que su significado ya está reconocido y validado por la sociedad. El orden, la limpieza, la organización y el sentido responsable de la presencia ha sido una lección para todos que nadie podrá borrar. Hay que conservar ese tesoro como oro para el camino futuro que se vaya diseñando desde las asambleas de los barrios. De lo contrario, toda la gente sencilla y solidaria, que ha visto con buenos ojos la presencia de la acampada en sol, puede tornar su juicio pensando que la ocupación de la plaza es excluyente y no, como lo ha sido hasta ahora, incluyente de diversas sensibilidades, generaciones, procesos vitales y pertenencias.
La puerta del Sol, desde el pasado 15M, ha cobrado un significado no mitológico -lo que pudo haber sido y no fue- cuanto de referencia de la capacidad que los ciudadanos podemos tener cuando nos pongamos a ejercer, precisamente, nuestra ciudadanía.
El camino ha comenzado.

lunes, 16 de mayo de 2011

Convertir indignación en resistencia

Suceden momentos en los hay que estar, pues no vale contarlos. Esta tarde, en muchas ciudades de España la fiesta se ha mezclado con la protesta generando, como señala Jose Luis San Pedro en su carta, resistencia tras la indignación.

La fotos hablan por sí solas.




Y, José Luis San Pedro nos escribió:

"Ahora es vuestro turno, mucho más importante. Me ilusiona ver que los receptores del mensaje, muy certeramente, habéis comprendido que no basta con indignarse, que es necesario convertir la indignación en resistencia y dar un paso más. El momento histórico impone la acción, la movilización, la protesta, la rebelión pacífica. El llamamiento a indignarse no debe quedarse en un best-seller fácilmente digerible por el sistema y así lo estáis demostrando con esta convocatoria.

Por eso me adhiero a vuestras reivindicaciones, hago mío el manifiesto, me solidarizo y deseo un clamoroso 15-M. Pero sobre todo, os animo a avanzar en la lucha hacia una vida más humana. Los medios oficiales no se van a volcar con vosotros y encontraréis muchos obstáculos en el camino, pero está en juego vuestro futuro. El 15 de mayo ha de ser algo más que un oasis en el desierto; ha de ser el inicio de una ardua lucha hasta lograr que, efectivamente, ni seamos ni nos tomen por “mercancía en manos de políticos y banqueros”. Digamos NO a la tiranía financiera y sus consecuencias devastadoras".

José Luis Sampedro

jueves, 5 de mayo de 2011

mujer cegada...

Realizamos esta mañana una nueva visita a la puerta del Sol madrileña con el fin de participar en la concentración convocada por abogados del turno de oficio en contra de la privatización de dicho servicio público.
Nuevamente la señora Aguirre, cáncer exterminador de todos los servicios públicos de los madrileños, está empeñada en hacer que los ricos dueños del cotarro económico tengan tajada también de la defensa jurídica de la ciudadanía que no tiene recursos económicos para poder defenderse y pleitear ante los tribunales de Justicia madrileños.
Así, estos profesionales del derecho, los abogados de oficio, se encuentran con la situación de atrasos de meses en el cobro del trabajo que ya han realizado. O, por el contrario, solicitar el pago de su trabajo a través de una líneas de crédito ofertadas por la misma administración, con la pega de que son ellos mismos quienes tiene que abonar los intereses devengados por el préstamo. Y todo para cobrar el trabajo realizado.
Quizás, dentro de no mucho, el símbolo de la justicia no sea la mujer cuyos ojos están tapados envuelta en una túnica, sino que ésta esté patrocinada por marcas de cosméticos, ropa, vehículos o cualquier otro negocio donde los amigos de estos destrozagestores de lo público tengan amistades.
Y la cosa es sería. Tanto como en el ámbito de la educación o la sanidad. Parece que aquello que atañe directamente, en su día a día, a la ciudadanía se ha convertido en la mejor bolsa de recursos económicos y enriquecimiento de aquellos sectores sociales cuyos bienes materiales son insultantes para todos los ciudadanos. Especialmente para aquellos sectores sociales más vulnerables.
Y, precisamente a estos ciudadanos con menos recursos, es a quien se quiere hurtar este servicio público que tanto tiene que ver, en su mantenimiento, con la capacidad de ser y sentirse como ciudadanos y desprotegidos.
Como estos exterminadores de los servicios públicos no cesen pronto en su mortífera actuación, veo que nos tenemos que volver, como aquellos peliculeros curros jimenez, a atrincherar en las montañas frente a la iniquidad para poder subsistir.

martes, 3 de mayo de 2011

¿milagro?

Es evidente que hay cuestiones de la iglesia jerárquica, o piramidal, o excluyente, o... con las que no trago ni quiero compartir mucho con ella. Esa institución de poder, con verdades absolutas, tan dada a la condena y tan poco amiga de la misericordia.
Pues esta misma es la que nos ofrece, desde el pasado domingo, 1º de Mayo, a un papa como ejemplo a seguir. No lo entiendo, ya que los ejemplos a seguir han de ser aquellos que cada uno descubramos como significantes en nuestro camino. Bueno, pues lo dicho, nos ponen de modelo al que fue papa durante tantísimos años: Juan Pablo II.
Y sinceramente, como me da igual, no quería yo hablar sobre ello. Pero al leer la prensa esta mañana, me encuentro con que el actual presidente del Perú Alán García -pobres peruanos- ha dicho que uno de los primeros milagros del nuevo Beato ha sido la muerte de Bin Laden.
Hay que ver el lenguaje que engañoso se presenta en ocasiones. Resulta que lo que ha sido un "asesinato" -con total silencio y complicidad por parte de los prebostes de nuestro mundo- se presenta como un remedio para uno de los males que asola nuestro mundo. ¡Reaccionemos! ¡indignemonos! tengamos cuidado no vayamos a ser el próximo objetivo a eliminar para erradicar los males de este mundo. Si en busca de la paz somos capaces a renunciar a la justicia y volver a desenterrar los juicios sumarísimos sin garantías judiciales, quién nos asegura que no se emprenda una caza contra todo aquel que dañe los intereses del mercado y el capital. Bueno la Generalitat está estudiando cómo impedir un derecho constitucional: manifestarse en la calle.
Esto, el asesinato del terrorista Bin Laden, es una prueba más de cómo nuestro sistema mundial utiliza el mal para combatir el mismo mal. La crisis la pretender resolver con más capitalismo, la violencia con terror y nos olvidamos tranquilamente de aquella máxima "quien esté libre de pecado que tire la primera piedra". Me sorprende, si, que no hayan capturado al dictador Robert Mugabe al llegar a asistir a la beatificación del Papa. Que la desidia se asiente en Libia mientras la sangre del pueblo corre a borbotones. Que se siga consintiendo la venta de diamantes con las guerras y muertes de africanos que llevan en su esplendor... Tampoco, según mis torpes informaciones, parecen estar en el objetivo a aniquilar aquellos que, desde la banca y sus adláteres, ocasionaron esta crisis que está costando tantas vidas, esperanzas y recursos.
Sinceramente estoy muy preocupado. Un mundo aterrador como el que estamos viviendo, que se tranquiliza y animaliza pensando que la ficción coincide con la realidad es muy preocupante. Hay un cierto consenso en que todos somos felices porque se casó el heredero británico, que participar en una celebración religiosa es un cheque en blanco para la inmunidad o que asesinar a un terrorista es el camino de la paz... En fin que hay que llenarse de rabia y rebeldía para gritar NO a este mundo hostil en que nos toca vivir.
Es normal que la pequeña Carmen, aún en el vientre de su madre, no quiera salir a este loco mundo.

domingo, 17 de abril de 2011

Ramos

Celebramos el domingo de ramos. Ha sido una explosión festiva como hacía tiempo no sentía. Junto al grupo de más de cincuenta jóvenes venidos de distintos lugares del estado a un curso de formación socio política, nos hemos sumado los habituales, curiosamente, con el ánimo más satisfecho.
La mesa portaba unos papeles especiales. Los documentos del ministerio de justicia -gracias al empeño de las madres- en los que figuraba la nacionalidad de los dos hijos de la querida Nube. Hace más de un año que murió y hasta la fecha, figuraban como apátridas. Eso sí, tutelados por la comunidad de Madrid que no hace más que poner dificultades para que los pequeños puedan marchar a vivir con sus abuelos, acogidos por la parroquia desde que su difunta hija entró en coma.
Tras leer el texto del evangelio de Juan en el que narra la entrada de Jesús en Jerusalén, las intervenciones se ha ido salpicando con los aplausos arrancados, sobre todo, por las madres que se autodefinen viejas pero cuyo espíritu y fuerza querría yo mantener después de tanto años de lucha. Como Jesús que se hace presente en el espacio de los poderosos -jerusalén-, en sus tiempos sagrados -preparación de la pascua- con unos medios rudimentarios -montado en una borrica- y jaleado por los suyos -la muchedumbre pobre y de fuera de las murallas- ha sido unánime
la reivindicación de la calle como lugar de vida. En estos momentos de imperio policial y políticas estéticas -el siniestro gallardón quiere encerrar a las personas que tiene como techo el firmamento- hemos hablado de vincularnos, de unirnos, de recuperar aquello que es nuestro y nadie nos puede arrebatar: la solidaridad vivida desde el lugar de lo últimos.
Que énfasis inter-generacional¡¡¡
Y así hemos seguido nuestra celebración compuesta, como la del evangelio, por "una multitud" de gentes que compartiendo el pan y el vino hemos sacramentado/significado nuestro empeño transformador, nuestro compromiso vital por hacer de este mundo un lugar más habitable.
También hemos recordado a ese chaval a quien el pasado sábado mataron los funcionarios de una paliza en la prisión de estremera. Y las buenas nuevas: Chelo va venciendo su cáncer, la familia de moha ha sido alumbrada con el alumbramiento de una nueva hermana y Yoro, tan negro como valiente, consigue acabar el maratón de Madrid en el puesto 3000 de más de 16000 participantes...
Y así, cantando "resistiré", hemos participado todas y todos de la mesa de Jesús.

martes, 25 de enero de 2011

Varas de medir

Ayer asistimos a la vista judicial celebrada en el juzgado de instrucción nº 49 de Madrid para acompañar a Pepe, fotógrafo amigo/solidario (el orden de lo factores no altera lo entrañable de la relación), acusado por dos policías nacionales de obstruirles el trabajo policial el pasado 28 de Octubre mientras hacían una intervención policial en el Gallinero. Poblado éste que es, con demasiada asiduidad y desvergüenza, lugar de despropósitos continuos por parte de los agentes de policía.
Estábamos allí. Vimos cómo un policía le pedía a otro que filiase al fotógrafo. ¿Por qué? preguntó el agente mandado. Tú filiale y luego pensamos por qué le filiamos. Diálogo entre ambos policías ante el fotógrafo y nosotros mismos. El fotógrafo les dio el dni, los agentes le pidieron que no sacase fotos, nosotros seguimos con nuestro trabajo -entre otros fotografiar ciertas
intervenciones policiales en este poblado- y se marcharon. Lógicamente el profesional de la fotografía siguió haciendo su trabajo, que para eso le habían llamado del periódico ABC donde se gana las lentejas.
El caso es que dos meses después le llega la citación judicial al haber sido denunciado por dichos agentes, acusado de un delito contra el orden público. La denuncia de los agentes refleja que "cuando le pidieron al fotógrafo que dejase de sacar fotos, éste siguió apuntando el objetivo hacia el trabajo policial".
Pues bien, la sesión del juicio fue corta, las contradicciones lógicas entre dos agentes policiales cuyo testimonio tiene, por la legalidad que representan, la fuerza de la veracidad y un ciudadano que, ademas de encausado y denunciado, es objeto de una serie de mentiras que menosprecian ese peso de veracidad que los agentes deben detentar.
Como el Ministerio fiscal no apreció delito ni falta por parte del fotógrafo, en la misma sala de juicio fue absuelto. Que satisfacción. A pesar de la dureza de la magistrada, que satisfacción.
Hoy ha vuelto la policía a una chabola requisada a unos presuntos clanes de la droga, me comentan unos vecinos de la cañada. Allí estaban también, en camaradería chabacana los fotógrafos y agentes policiales posando sobre las ruinas de lo que fue una chabola. Parece ser, me cuentan, que sólo faltó un piscolabis. Los agentes guardando los vehículos de los periodistas, éstos sacando imágenes de los oficiales de policía en el lugar de los hechos. ¡Que barbaridad! ¡Que desvergüenza¡
Cuando es la propia policía la que quiere mediatizar sus acciones no hay cortapisas a los medios. Pueden fotografiar rostros, vehículos, intervenciones.... Pero ¡cuidado! cuando los medios se pueden convertir en testigos visuales de atropellos como habitualmente estamos acostumbrados a contemplar en lugares como el poblado del gallinero, interponen denuncias, falsean la narración de lo acontecido y siguen campando a sus anchas.
¿Pues no dicen algunos que estamos en un estado de derechos? Ingenuos, cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia.

martes, 13 de julio de 2010

marcha, marcha....

Me encontraba disfrutando de la algarabía generalizada por el título de fútbol conseguido por la selección, que no caí en expresar los distintos sentimientos que, a lo largo especialmente de los últimos partidos, he ido viviendo.
Sin embargo ayer en la mañana, después de la pasada noche festiva, recibí un aviso de una de mis hermanas mostrándome su perplejidad porque no dije nada. Con cariño pasé de su petición.
Sin embargo esta mañana, mientras escuchaba la radio y a esos -cada vez más- insoportables contertulios que dogmatizan de todo, saben de todo y se permiten sentar cátedra de absolutamente todo, me apetece compartir mis sensaciones.
Lo primero ha sido constatar la necesidad que tenemos de fiesta. Vivir no puede estar exento de disfrutar, de bailar, reír, alegrarnos... todo eso que conlleva una situación de algarabía. Así lo hemos hecho, como decía, en los últimos partidos. con ese final apoteosis que vivimos en nuestra parroquia de San Carlos Borromeo.
La fiesta que, más allá del motivo: el fútbol, ha implicado encontrarnos, prepararnos para acoger, beber juntos, chillar, abrazarnos, reír, desesperarnos en unión... todo lo que hemos hecho en torno a ese festival futbolístico del que, en la vida diaria, me siento tan ajeno, distante e ignorante.
Otro de los elementos que me descolocó mis principio "antifutbolísticos" fue una sencilla mujer que no tiene, ni sus ocho nietos acogidos, qué echarse al estómago. Cuando le mostré mi sorpresa por sus atuendos patrios, yo pretendiendo negativizárselos, ella me revolvió contestándome que bastantes dramas vivía como que para una ocasión en que podía celebrar fiesta, aunque fuera con agua, dejar pasar la oportunidad. Claro que me parece una aberración los recursos públicos y personales dedicados a dicho acontecimiento. Me parece un verdadero atentado el dispendio económico a realizar con esos jóvenes ricos toca balones que se va hacer por el hecho cumplido con su trabajo y, además, con sus exquisitos emolumentos. Tengo claro que no podemos obviar que el África que se desangra sigue ahí, muriendo sin parar. Que los inmigrantes que arriban Europa son maltratados institucionalmente. Que... en fin que no me ha cegado dichos fastos futbolísticos.
Pero, como dice la abuela dolores, ¿no tenemos derecho a tener ocasiones y acontecimientos que nos hagan disfrutar, reír y festejar?
Susodichos contertulios se alarmaban de una profesional besada por su novio, a la sazón, portero de la selección ganadora del mundial. No les llama la atención a estos opinadores que un hijo pueda dirigirse a su padre como "rey", o dirigirse a su madre como "sofía"? Qué feminicidio es que una pareja se bese delante de las cámaras de televisión? Qué unas gentes muestren en la calle aquello que sienten? Que el pueblo tome la calle?
No sé, creo que tenemos derecho y responsabilidad de hacer fiesta, de celebrar de vivir lo mejor que podamos. Y todo esto no supone, ni un ápice, desandar el camino recorrido. La lucha por la justicia no puede estar reñida con la celebración y la fiesta.

viernes, 27 de marzo de 2009

Esa gente noble que anda por ahí...

Acabo de terminar de leer un libro que me ha tenido cautivo estos días. Se trata de “Memorias de un beduino en el Congreso de los Diputados” de José Antonio Labordeta. En él el autor, cantautor de vocación y beduino unos años en el congreso, muestra entresijos de lo que fue, y quizás siga siendo, la vida del lugar donde se organiza mucho de lo que afecta a lo cotidiano de la ciudadanía. Ciertamente me ha reconciliado en algo con los que se autodenominan ¿“los representantes”? del pueblo. Es evidente que desde todos los lugares se puede tener una actitud de colaboración o entorpecimiento en la búsqueda del bien común. Interesante ciertamente el libro.

Y esta posibilidad de preocuparse por los otros, donde estemos, me recuerda el encuentro tenido ayer en la mañana con un grupo de estudiantes –eran todo muchachas jóvenes- del modulo superior de “integración social” en un instituto de Logroño. Nos llamó Luis el profesor, también presente. Hombre inquieto y preocupado por no impartir sólo teoría, cuanto por acercar a ésta y sus alumnas a experiencias vivas. En dicha tertulia aparecía continuamente la preocupación de estas futuras profesionales de lo social acerca de la coincidencia entre lo estudiado y la realidad. Formulaban alguna pregunta sobre el “perfil” de las personas que atendemos y con quienes trabajamos. A quienes ahí estábamos nos resulta siempre difícil responder a la típica pregunta ¿y a qué os dedicáis? No por abundancia de tiempos muertos u ociosos.

Cuando se invierte mucha energía, principalmente, a vivir con los desheredados, la dedicación de la vida se transforma en un “estilo de vida” (como lúcidamente apuntaron las madres). Dedicar tu existencia a hacer posible que otros tengan vida, en abundancia y con dignidad, desborda todo planteamiento teórico sobre los “perfiles”, “expedientes” e “intervenciones”. Creo –bueno más bien espero- que esto fuésemos capaces de transmitírselo con claridad a estas jóvenes estudiantes.

Desde cualquier lugar cabe la solidaridad con los últimos. Otra cosa son las consecuencias de esto. El conocimiento de la realidad nos ha llevado a implicar nuestra vida y, por tanto, a complicarla. Y a pesar de lo duro de algunos momentos, hay que ver la felicidad y el sentido que nos proporciona dicha complicación.

Y también me viene esta mañana al pensamiento Vicente Ferrer. Anciano de una larga existencia complicada en dar vida a los más pobres de la gran India. Su vida, trabajo y testimonio es un acicate serio y esperanzador en este mundo frío y deshumanizado en ocasiones.

Y este otro amigo etíope de adopción. Angel Olaran, que sigue por esas tierras de sequía inundando de esperanza a sus habitantes y mojando con su afecto y ternura a los más pequeños de Wukro (http://www.angelolaran.com/)

Y en estas andamos al comienzo de la primavera. Esperando encontrar a esa gente noble con quienes nos hemos citado en la puerta del congreso para presentar un escrito a su presidente reclamando que se nos “permita ser hospitalarios”, porque “Está en juego la dignidad de quienes decimos vivir en un Estado de Derecho”.

Quería también aprovechar para comentar una cosilla. Al ser este un blogg personal, no voy a publicar comentarios que llegan donde se falta al respeto y se hacen juicios de tono racista.

miércoles, 25 de marzo de 2009

Luis Carlos Polanco Peralta

Titulo este blog de hoy con el nombre y los apellidos del último joven asesinado presuntamente por un guarda de seguridad en un recinto de ocio, aquí en Madrid. Es llamativo como el nombre identifica la importancia que tienen las cosas que a quien denomina le ocurren. Así lo ocurrido hace meses en otro centro de ocio, donde un joven de familia bien y apellido "famosillo" fue asesinado, tuvo una amplia difusión mediática. Tan importante debía ser el apellido que hasta, por vía urgente, nuestros diputados autonómicos debieron echar horas extras para reglamentar la profesión de los seguratas de estos lugares.

Sin embargo ya vemos que no todos los apellidos son iguales. Esto es, la Justicia no es igual para todos dependiendo de tus ancestros, color de piel, recursos económicos o influencia mediático social.

Ocurre lo mismo en otros lugares de nuestra geografía. Nos escribe Paula Domingo, esta pequeña mujer pero grande en misericordia y maestra en solidaridad, afincada hace muchos años en Ceuta. Y nos cuenta lo siguiente:

Hace unos días, (el 6 de marzo) una persona subsahariana muere al intentar pasar la alambrada. El inmigrante fue atrapado por los pinchos (concertinas de la alambrada). La concertina le abrió la vena y se desangró. Subsahariano, sin nombre, sin país reconocido, de unos 25 años. Nadie estaba allí para atenderlo, murió solo. Huyendo de la muerte en su país, se encontró de nuevo con ella.

Tenemos urgencia en nombrarnos. Somos herederos de una cultura donde el nombre decía el todo de la persona. Recordar los nombres es poder hacer memoria de aquellas personas que son significativas para nosotros, reconocerles como personas, venciendo esa inercia social que arrastra al olvido a tantos seres humanos a nuestro alrededor. El nombre de cada unos de nosotros es la oportunidad de reconocernos, de vincularnos, de tenernos presentes y, por lo tanto, poder cuidarnos.

Me viene a la memoria el pequeño Hamid, de doce años, encerrado en un centro de menores de Madrid que se suicidó el pasado mes de Enero. Su familia en Marruecos. Pobres de solemnidad. Tanto que hubo dificultades para repatriar el cadáver.

Luis Carlos, Hamid, subsahariano... nombres concretos de personas concretas que vienen buscando dignidad. A ellos que quizás no ocupen muchas líneas en los periódicos, ni minutos de radio o televisión, les debemos nuestro compromiso ético de luchar por una sociedad donde todos tengamos un nombre por el que ser reconocidos, respetados y valorados.