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lunes, 14 de mayo de 2012

dos iguales para hoy...

Y no hablamos del típico grito -cuando se podía gritar en la calle ya que imagino habrá alguna ordenanza municipal que lo prohíba- del vendedor de cupones del sorteo de la once apostado en cualquier esquina del barrio.
Me refiero a las dos fotografías que inserto. La portada del estupendo diario catalán "el periódico" y la otra del diario electrónico "religión digital". Espero que no me reclamen derechos de propiedad...
 Distintas fotografías, personajes diferentes... pero una misma realidad. El poder económico custodiado por las fuerzas policiales y emparejado con el poder religioso. Que esperpento de relaciones, maridajes y embelesamientos. Si la custodia de los derechos de los ciudadanos ante el atraco bancario permanente tuviese tal seguridad, seguro que los criminales que lo perpetran no dormirían tan tranquilos. Así como aquellos que dicen seguir al Dios de Jesús, de los pobres, tampoco disfrutarían con unos jóvenes asalariados cuyas empresas, en muchas ocasiones, adeudan grandes sumas a la hacienda pública y sus prebendas económicas son un verdadero insulto a quienes arrancan diariamente a la existencia aliento para sobrevivir.
!!Realmente un escándalo¡¡. El poder en toda su expresión. Y a pocos metros, en una plaza publica policializada, la asamblea de ciudadanos indignados reflexionando y recreando alternativas para que estos poderes no pisen más el derecho de existir. "Los pobres, como van descalzos, son fácilmente mordidos por la serpiente" repetía Monseñor Romero.

jueves, 29 de septiembre de 2011

Desamparo en el Gallinero.

Son las 7'15h de la mañana. Acabamos de volver del gallinero. Nos llamaron algunos vecinos a las 4h. diciendo que estaba la policía. Que habían golpeado fuertemente a un joven, a quien habían sacado de la cama y que chorreaba sangre de la cabeza.
Nos ponemos en marcha. Llegamos al poblado y, en medio de la tupido y fría noche, los únicos movimientos que se escuchan es el revoloteo de la ratas que nuevamente, como si hubieran marchado por vacaciones, hacen publica ostentación de su presencia y correrías.
Nos encontramos a las familias que han sido molestadas por la policía, arremolinadas junto a la puerta contemplando cómo la sangre brota de la herida abierta en la cabeza del muchacho. Efectivamente el joven, nos cuenta que estaba durmiendo en su chabola junto a otro amigo, ha sido despertado por la policía a trompicones pidiéndole que "cantase" dónde estaba el cable. Al decirles el joven que no sabía nada y  reclamar sus derechos, los representantes de la ley y garantes de la seguridad - a esos que llamamos policías- le han dado un manotazo en la cara que le ha hecho caer contra el suelo. Su cabeza evidencia el golpe ya que le ha brotado un huevo espectacular. A la luz de una bombilla el joven nos enseña las marcas de los porrazos que han dejado -como huella indeleble- los agentes en su menudo cuerpo: porrazo en el pómulo derecho con derrame en el ojo, huella evidente de porra en el hombro izquierdo bajando la señal hacia el omóplato y huella de porra en la misma nuca; el brazo contusionado y maltrecho también.
El miedo pende sobre todos los vecinos despiertos. "¿Qué hemos hecho, se preguntan, nos preguntan, para que nos traten así?". La noche, como aliada de esos terroristas de la ciudadanía, vuelca toda la perplejidad e impotencia sobre nuestras somnolientas caras. In-expresivas y sin respuestas, llevamos al muchacho al hospital. Por el camino nos cuenta que tiene miedo. Que él no hace nada malo. Que ha llamado al 112 y le han contestado que "para él no había ambulancia". Ya en el hospital, silencioso y vacío, comienzan las radiografías.
Sospechas por parte de los servicios médicos de qué habrá ocurrido. Quién será este a quien le han magullado tanto. De hecho, el informe médico señalas las contusiones aludidas y que le han tenido que poner el brazo en cabestrillo. Simplemente, sigue diciendo el parte médico, se refiere que ha habido una agresión. No indica las causas que, tanto el joven como yo mismo, no hemos parado de referir desde que pusimos el primer pié en las urgencias del hospital vallecano Infanta Leonor.
Durante este tiempo en urgencias, recibimos una nueva llamada de los vecinos: "están nuevamente aquí, sí, la policía, venir rápido". Mientras dos de nosotros nos desplazamos otra vez al poblado, una amiga queda esperando, en urgencias, resultados de la intervención médica.
Nos vuelven a relatar lo mismo. Mala suerte que cuando llegamos los agentes ya no están. Pudiera parecer el juego del gato y el ratón, Pero no, es la respuesta lógica de la solidaridad ante unas personas violentadas y agredidas por los agentes de policía o de quien les envía. Nuevas amenazas. Susto, niños desvelados, bebes llorando y las madres y los hombres impotentes ante tanta prepotencia del sistema. En medio nosotros. Interpelados por la situación de estas familias e incriminados por un aparato político policial que continuamente parece no querer asumir que el estado de derecho tiene grietas considerables. Los representantes del orden y la ley acampan a sus anchas, aterrando, a los ciudadanos. Nos preguntamos qué hacer? Hay que denunciar? Estamos hartos de ello y todo acaba en archivo de la papelera. ¿Comparecer ante la fiscalía? nos contestan que debemos estar soñando. ¿¿el defensor del Pueblo? más de lo mismo, pide informes y los responsables policiales les dicen que soñamos...
La impotencia, casada con el miedo es la antesala del poder depredador que atosiga y agrede a los ciudadanos. Seguir acompañando... Estar presente... defenderles hoy a ellos, que es defender una democracia basada en la justicia y no en la ley del poder o del talión...
Todo esto después de una tarde donde un grupo de gentes sencillas, con voluntad de transformación y empeño considerable, pasamos horas viendo qué hacer para que los niños acudan a la escuela; cómo, para que las familias se responsabilicen de la educación de sus hijos?... proyectos, esfuerzos e ilusiones truncados por ese empeño  de "cuanto peor mejor" que parece haberse instalado en los políticos.
Tras esa reunión vino Luis García Montero a cenar a casa. Entre otras muchas cosas, nos contaba cómo, en su quehacer poético, elaboraba sus poemas y creación artística. Me llamaba la atención la referencia continua al "ver", "mirar", "observar"... estos eran los previos para su capacidad creadora. Escribir poemas, nos dice, no es sólo describir tus sentimientos, sino que aquello que escribes sea capaz de expresar los sentimientos y emociones de quien lo lee.
Tras esta noche movida sigo creyendo que hay que seguir "mirando" la realidad. La vida de los pobres y maltratados. Para que esa mirada no se quede sólo en un acto descriptivo de lo que existe, cuanto que esas miradas sean capaces de ir trascendiendo nuestras solidaridades y vayan creando espacios de libertad y convivencia mucho más ricos que estos -como los de esta noche- entre los que vivimos demasiado habitualmente.

lunes, 8 de agosto de 2011

Qué hacer?

Tengo inquietud por saber cuáles son las instrucciones clara que el actual Ministro de Interior ha cursado a los agentes de policía y guardia civil en su identificación.
Si nos fijamos en los agente que intervinieron en la brutal paliza del pasado día 4 de agosto en la puerta del ministerio, resulta sorprendente que no lleven el preceptivo numerito identificativo en su uniforme. El problema no sólo es es. Si pretendes sacar una fotografía a dicho agente, como nos relata el buen amigo Pepe Naranjo ha ocurrido en Lanzarote, y para más inri eres extranjero no europeo, te pueden acusar de poner en entredicho la seguridad nacional abriéndote un expediente de expulsión.
Pues eso, que ya no sabe uno qué hacer. Denunciamos malos tratos de la policía en el poblado del Gallinero, adjuntamos números identificativos y nos dicen, bueno nos lo transmite la oficina del defensor del pueblo, que esos agentes no han estado ahí. Esta es la contestación del Defensor del Pueblo (defensora en este caso).
Claro, que tal y como están las cosas, lo mismo nos acusan de utilizar photoshop para manipular la realidad y decir que la policía estuvo allí.
Porque donde no podrán negar que han estado, y han dejado huella, es en Málaga. Mi solidaridad con los presos de capuchinos y las buenas gentes solidarias apaleadas la pasada noche.

martes, 7 de junio de 2011

¿estado policial?

En esta indignación que ha recorrido calles y corazones uno se lleva, en ocasiones, desagradables sorpresas al comprobar cómo algunos funcionarios públicos haciendo uso de una fuerza que se les concede intentan arrebatar la función que las personas, ciudadanos y pueblos, tenemos en la marcha de la sociedad.
El pasado sábado, en la Asamblea por barrios celebrada en la Plaza de la Constitución (así reza el cartelito azul) o plaza roja (así es conocida popularmente) en el barrio de vallecas puente, un agente municipal decidió pretender levantar la asamblea a las 14h. No acierto entender cuáles fueron las razones que animaron a este personaje a tomar dicha decisión o quién le mandó ejecutar semejante arbitrariedad. El caso es que dicho agente municipal, que junto a otra compañera estuvieron haciendo guardia durante toda la asamblea (como si los vecinos necesitásemos siempre la policía para organizarnos y asegurar nuestro bienestar), llegadas las 2 de la tarde decide que hay que levantar dicha asamblea. Lo que comunica al que controla los volúmenes del sonido, prestado para la ocasión por el ateneo de vallecas, es que al inicio de la reunión se dijo que la asamblea duraría de 12 a 14h. !!Y eso había que cumplirlo¡¡
Evidentemente ante argumentación tan esperpéntica el abucheo que se llevó por la asamblea reunida fué enorme. Así que el agente, reculó y comenzó a llamar por la emisora a más apoyos. Estos llegaron y, por un momento, la asamblea se paralizó asombrada de las sinrazones que el agente municipal esgrimió.
En estos momentos, un joven fue a pedir explicaciones al agente, ya resguardado por otro patrulla que se hizo inmediatamente presente (llegaron otros dos coches y el maldito helicóptero que impedía escuchar con tranquilidad), siendo increpado por los policías acompañantes. En esa pequeña discusión un fotógrafo, no sé si perteneciente a algún medio o simple vocacionado, comenzó a disparar fotografías ante el cariz que aquello parecía tomar. En esto otro agente municipal cogió al fotógrafo del brazo y le conmino a "borrar" las fotografías tomadas. Yo le dije al joven fotógrafo que no lo hiciera, que le asistía la razón y que avisábamos a algún letrado que yo conozco y también estaba presente en la asamblea. El joven no quería problemas, me dijo, y dejándose conducir por un agente municipal comprobó como el fotógrafo borraba sus capturas de la máquina. Eso sí, nos queda la pericia de algún otro fotógrafo que logró recoger justo el momento de ser borradas las fotografías por el policía.
Se me agolpan las preguntas: quién dio esa orden? si el agente tiene capacidad para ordenar levantar dicha reunión en la plaza pública? si a los agente de policía vestidos de uniforme (generalmente mal identificados sin su número preceptivo) se les puede fotografiar? si un policía tiene potestad para decidir borrar fotografías?
En fin, cómo seguir creciendo en rebeldía, ciudadanía e insumisión? Ahí nuestro camino...

martes, 25 de enero de 2011

Varas de medir

Ayer asistimos a la vista judicial celebrada en el juzgado de instrucción nº 49 de Madrid para acompañar a Pepe, fotógrafo amigo/solidario (el orden de lo factores no altera lo entrañable de la relación), acusado por dos policías nacionales de obstruirles el trabajo policial el pasado 28 de Octubre mientras hacían una intervención policial en el Gallinero. Poblado éste que es, con demasiada asiduidad y desvergüenza, lugar de despropósitos continuos por parte de los agentes de policía.
Estábamos allí. Vimos cómo un policía le pedía a otro que filiase al fotógrafo. ¿Por qué? preguntó el agente mandado. Tú filiale y luego pensamos por qué le filiamos. Diálogo entre ambos policías ante el fotógrafo y nosotros mismos. El fotógrafo les dio el dni, los agentes le pidieron que no sacase fotos, nosotros seguimos con nuestro trabajo -entre otros fotografiar ciertas
intervenciones policiales en este poblado- y se marcharon. Lógicamente el profesional de la fotografía siguió haciendo su trabajo, que para eso le habían llamado del periódico ABC donde se gana las lentejas.
El caso es que dos meses después le llega la citación judicial al haber sido denunciado por dichos agentes, acusado de un delito contra el orden público. La denuncia de los agentes refleja que "cuando le pidieron al fotógrafo que dejase de sacar fotos, éste siguió apuntando el objetivo hacia el trabajo policial".
Pues bien, la sesión del juicio fue corta, las contradicciones lógicas entre dos agentes policiales cuyo testimonio tiene, por la legalidad que representan, la fuerza de la veracidad y un ciudadano que, ademas de encausado y denunciado, es objeto de una serie de mentiras que menosprecian ese peso de veracidad que los agentes deben detentar.
Como el Ministerio fiscal no apreció delito ni falta por parte del fotógrafo, en la misma sala de juicio fue absuelto. Que satisfacción. A pesar de la dureza de la magistrada, que satisfacción.
Hoy ha vuelto la policía a una chabola requisada a unos presuntos clanes de la droga, me comentan unos vecinos de la cañada. Allí estaban también, en camaradería chabacana los fotógrafos y agentes policiales posando sobre las ruinas de lo que fue una chabola. Parece ser, me cuentan, que sólo faltó un piscolabis. Los agentes guardando los vehículos de los periodistas, éstos sacando imágenes de los oficiales de policía en el lugar de los hechos. ¡Que barbaridad! ¡Que desvergüenza¡
Cuando es la propia policía la que quiere mediatizar sus acciones no hay cortapisas a los medios. Pueden fotografiar rostros, vehículos, intervenciones.... Pero ¡cuidado! cuando los medios se pueden convertir en testigos visuales de atropellos como habitualmente estamos acostumbrados a contemplar en lugares como el poblado del gallinero, interponen denuncias, falsean la narración de lo acontecido y siguen campando a sus anchas.
¿Pues no dicen algunos que estamos en un estado de derechos? Ingenuos, cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia.

miércoles, 3 de noviembre de 2010

Mierda...

¡¡ No paran. No paran de venir. A todas horas. Por la noche. En la tarde. Esta mañana!!!
Son los lamentos de las mujeres que, nuevamente hace poco más de media hora, nos arrojaban cuando hemos acudido al Gallinero. Otro despliegue policial inusitado. Los hombres que son encontrados en la calle, previa solicitud de documentación y retirada de la misma, son juntados todos en un mismo lugar. Fuertemente custodiados.
Hoy, además, los agentes llevaban el pasamontañas, chalecos antibalas, los casos colgados al cinto y alguno hacía ostentación de un arma larga -a mi parecer una metralleta- pues no eran, como las que vimos el otro día, lanza pelotas.
Los niños jugando a dispararlos con sus tiernas manos y los agentes entrando -sin orden judicial- en las viviendas de estos gitanos rumanos buscando a "alguien". Nos cuentan las mujeres que si no les dejan entrar o cierran la puerta, la derriban. Que si se sientan sobre sus camas las hacen levantarse. Que achuchan a los infantes que revolotean el poblado blandiendo las pistolas. Sacando sus porras, con ellas en mano, entran en las viviendas buscando no se sabe qué.
Al final, esta mañana, después de identificar a un montón de hombres -no a los nacionales que nos encontrábamos- se han llevado a dos. Tal peligrosidad debían tener que ni siquiera los esposaron. Ellos mismos, solitos y sumisos, se han introducido en el celular. Nos cuentan las mujeres que a uno de los detenidos y conducidos al coche policial, lo han "sacado" de su casa. Eso sí, sin orden ni concierto.
Hoy, curiosamente, no se metieron con la persona que estaba sacando fotos. Ni siquiera la identificaron. Eso si, alguno de los agentes quedó claramente fichado. El mismo que portaba dicha arma, una vez subido en su furgón y arrancado ya este, se ha despedido de todos nosotros haciendo el gesto de "levantar el dedo de en medio". Todo un síntoma de la educación de algunos representantes del orden.
Me pregunto ¿quién dará la orden a estos funcionarios públicos? ¿porqué semejante despliegue armamentístico? ¿porqué tienen tanto miedo nuestros funcionarios policiales?
Cuando nos veníamos, después de intentar consolar tanto dolor y desesperación por este nuevo atropello, en medio de la carretera una criatura que no levanta más de 50 centímetros del suelo, hacia sus necesidades orgánicas ajeno a la tensión que los agentes del desorden ocasionan. Pues si vale la paradoja, lo que la criatura expulsó, eso es nuestro sistema: una verdadera mierda.

viernes, 29 de octubre de 2010

Palos... en el Gallinero

De Patricia F.V.

Dar palos de ciego.

1. m. Golpe que se da desatentadamente y sin duelo, como lo daría quien no viese.

Desatentado

1. adj. Fuera de razón y sin tino ni concierto. U. t. c. s.

2. adj. Excesivo, desordenado

Hoy, nuevamente, la policía ha irrumpido en el poblado del Gallinero dando palos, palos de ciego, contra todos los hombres, mujeres y niños que lo habitan.

Furgonetas de Policía Nacional han desembarcado en el

Poblado y pertrechados de toda la violencia y agresividad que conllevan sus armas, uniformes y -sobre todo- su maldito desprecio por las personas que allí viven. Los agentes han comenzado a solicitar la documentación a todos los hombres.

Iban seccionado el Poblado, separando a los hombres de las mujeres, aislando a aquellos, solicitándoles la documentación, conminando a abrir las viviendas que se encontraban cerradas y obligando a salir a todos los hombres que se encontraban en el interior a la vez que les impedían cualquier posibilidad de movimiento durante largos periodos de entre 30-45 minutos.

La dinámica era siempre la misma: sacar los hombres de sus casas o impedirles entrar en ellas, juntarlos en grupos, quitarles su documentación, dejarlos custodiados, llevarse los documentos para pasar la filiación y posteriormente devolvérselos… o no.

Todos los hombres, menos seis españoles, han sido aislados e identificados.

Hemos aconsejado a los vecinos que entraran en sus casas pero es ineficaz. Los hombres se resguardan en las chabolas, pero las mujeres se niegan a cerrar las puertas.

Nos explican

que cuando lo hacen, los policías rompen puertas y ventanas y entran a buscar a los hombres y no pueden consentir dejar sin cobijo a sus hijos. Se huele el miedo y la indefensión.

Hay que escuchar a los niños explicar cómo, cuando están dormidos, la policía entra en sus casas y se lleva a su padre, a sus hermanos, tíos…

Un periodista que cubría los acontecimientos desde la distancia, fotografiando la actuación policial en la vía pública, ha sido amenazado para que dejara de trabajar. Cuando él ha razonado, señalando que estaba trabajando, le han requerido la documentación amenazándole con denunciarle porque estaba obstaculizando la actuación policial. Mentira.

Dos vecinos han sido detenidos por que, según la policía, tenía una requisitoria. Han sido engrilletados y sin lectura de derechos trasladados a la Comisaria de Villa de Vallecas. Allí han sido identificados y puestos en libertad.

Sorprende lo poco conscientes que son los agentes de policía de la agresi

vidad de sus actuaciones, del maltrato que conllevan sus intervenciones, de la intimidación que suponen para los pequeños que rodeaban, ávidos de respuestas, a sus padres, mientras son ahuyentados mediante aspavientos y amenazas de los po

licías.

¡Qué desproporción! Veinte policías dando palos de ciego, durante cuatro horas de estado de sitio y los derechos fundamentales de las personas pisoteados, para dos requisitorias cesadas…

Dando palos de ciego, dando palos -desatentadamente- fuera

de razón, sin tino ni concierto, excesiva y desordenadamente, han entrado hoy, nuevamente, en el gallinero, unos veinte policías.


SI a uno le dan palos de ciego,

La única respuesta eficaz es dar palos de vidente

Mario Benedetti.

Urge por lo tanto, dar palos de vidente, desarrollar una actuación

serena, lúcida y creativa para defender la dignidad de las personas que vive

n en el gallinero. Empoderar a los pequeños, optar por la justicia frente a la ley, por la persona frente a la institución, por lo débil, lo roto…

Llevamos más de un año siendo testigos ¿mudos? del acoso institucional, policial y mediático contra una comunidad, despreciada y maltratada, histórica y actualmente.

Da vértigo pensar cómo posicionarse en solidaridad con quienes hoy representan el grupo social que concita mayor aversión, los gitanos rumanos.

P.D. Corremos el peligro de que acabemos reprochándonos por qué no gritamos, que alguien nos reproche qué pasó con nuestro hermano.

martes, 26 de octubre de 2010

¡¡¡ terror !!!

Nuevamente esa práctica habitual e intimidatoria de quien detenta poder se hizo visible, ayer, en el poblado madrileño del Gallinero. Toda una parafernalia de amedrentamiento, grosera y violenta hizo de "guardaespaldas" de la escavadora comandada por ese funcionario publico -¿porqué se oculta?- siniestro que se oculta bajo distintos cubrecabezas y gafas de sol cada vez que ordena sobre el terreno, con su pequeño martillo, las casas que los obreros mal pagados han de demoler.
Se presentan los agentes del orden -¿o del desorden?- y les indican a las familias que van a proceder al derribo. Las familias que viven en esas casas requieren la orden de entrada. Los agentes confiesan no tener dicha orden -¿delito?- por lo que se sitúan los robocops policiales en las puertas de dichas viviendas a derribar con el fin de que las familias no puedan entrar en sus casas y proceder ¿legalmente? al derribo.
En qué país estamos del que se pueda decir que es democrático, cuando los agentes policiales proceden a derribar lo que constituye la vivienda de una familia sin poseer la orden judicial de entrada? ¿esto es democracia? ¿esto es tratar dignamente a ciudadanos? ¿donde están los escandalizados por las expulsiones de Sarkozi que, como nuestro presidente del gobierno, callan ante semejante atropello?.
No utilizamos habitualmente la palabra que da titulo a este blog y sus derivados para señalar a aquellos que causan miedo a la población. Quizás tengamos que comenzar a llamar a estos personajes malvados como denominamos a quienes causan pavor cuando hacen explotar bombas. O bien, cambiar la definición del diccionario.

miércoles, 13 de enero de 2010

se puede hacer de otra manera...

Llevaba toda la comida, compartida con unos amigos, reflexionando acerca de lo que había vivido por la mañana en un Juzgado de Menores de una ciudad cercana a Madrid.

Sin embargo, al acabar de comer, recibo una llamada alteradísima de uno de casa diciéndome “la policía está aquí dentro identificando a todo el que se asoma por la entrada de casa”… Como es lógico la fabulosa ternera se me atragantó y comencé una desatada carrera telefónica intentando que algún amigo se acercará a ver qué atropello era ese.

Pues sí; de un atropello se ha tratado cuando tres jovenzuelos de la policía nacional se han pertrechado, vestidos de uniforme, en mi casa diciendo que algún vecino les había dicho que en algún piso segundo de alguno de los ocho portales que formamos la mancomunidad había mucho ruido. !¡!¡ El asustado joven que les abre la puerta, de Senegal, sin papeles y con más miedo a la policía que el que tenía yo al rector cuando faltábamos a su clase, es obligado a identificarse e identificar a quienes y cuantos vivimos en casa.

¿Con base en qué? ¿A que alguien les dice que en algún sitio han oído algún ruido muy alto???? ¿Y eso es motivo para entrar en un domicilio particular y pretender identificar a todo menesteroso que anduviera durmiendo la siesta? ¿Es que el color de la piel es indicio de tener que tomar medidas de prevención de la seguridad? ¿No nos habían dicho que el domicilio es inviolable, incluso para las Fuerzas de Seguridad? ¿Es suficiente un supuesto ruido denunciado no se sabe muy bien dónde para alterar de esa manera la convivencia y la vida de quienes aquí vivimos? ¿Porqué los agentes no intervienen con la misma chulería, prepotencia, altanería e inconsciencia allí donde se está vendiendo droga? ¿Por qué no incordian con la misma frecuencia a empresarios que explotan a trabajadores sin papeles?

Bueno, como se ve, la indignación que tengo es altísima.

Pero es verdad, también es verdad, que el blog de hoy no quería empezarlo como ha ocurrido. Por tanto lo acabaré como estaba previsto.

El título hace referencia a lo que quería comentar. Y es la posibilidad de poder hacer las cosas de otra manera. Esta mañana, en un juzgado de menores, he asistido atónito a lo que debiera ser habitual en la impartición de justicia entre ciudadanos: un juez dialogaba con un menor de manera simétrica. Cada uno en su lugar, sin confusiones, pero con tal respeto hacia el menor por parte del Juez adulto que hasta la confianza y el "tuteo" han posibilitado que una "medida judicial" pueda reconvertirse en una intervención educativa.

Cuando el menor en un centro de internamiento le confesaba amigablemente a su señoría que en la cárcel de niños todos sus "educadores" le dicen que es malo, éste -juez y adulto- ha sido capaz de transmitirle al menor "irremediablemente condenado" que él eso no se lo creía. Que si siendo juez le había metido preso, ahora tenía clarísimo que esa medida había sido un error y no se puede prolongar por más tiempo. Que él tenía potestad -si el menor estaba por la labor- para demostrar a todos sus educadores y demás atendedores que un menor no puede ser naturalmente malo.

Que cara de sorpresa y confianza se le ha puesto al pequeño. Aquél a quien todos los niños y quienes estamos a su alrededor revestimos en ocasiones con poderes dictatoriales, se ponía a su altura, le confesaba su confianza y le animaba a emprender un nuevo camino que le ayude en un futuro.

Menos mal que el atragantamiento policial se puede deglutir con estas ocasiones privilegiadas a las que uno asiste en donde un adulto y un niño, un juez y un preso, son capaces de juntar sus fuerzas y empeños para enderezar los caminos anteriormente torcidos.


sábado, 20 de junio de 2009

“tendríamos que haber gritado”

No puedo olvidar la frase de Dietrich Bonhoeffer que titula este post. Ante anoche, cuando visionaba el ya famoso vídeo de la agresión en la T4, me asaltaba una y otra vez esta aclamación del teólogo alemán. Sin embargo, lo tremendo, no acaba en esa espeluznante videografía que nos enviaron.
http://www.maliweb.net/services/Videos/musicvideo.php?vid=5586950f9
Esta mañana nos encontramos con el frívolo comunicado del Sindicato Unificado de Policía realizado ayer ante nuestra denuncia: http://www.sup.es/
Respecto de ese infausto comunicado, la amiga y compañera Patuca me alecciona con este perspicaz comentario:
Es absolutamente frívolo que el SUP hable de una concepción hippy de las leyes cuando los ciudadanos recordamos la exigencia de extremar las precauciones en la ejecución de resoluciones que afectan a los dignidad y derechos humanos de las personas.Esto pone de manifiesto que para el SUP,los derechos humanos pueden no ser más que un eslogan carente de contenido concreto.El comunicado no ve, lo que no quiere ver: que a esta persona se le ata “como a un cordero”, se le mantiene en una posición humillante. Se le fuerza a permanecer boca abajo en una posición violenta, contra la pista de asfalto de la T4, haciéndole rodar sobre la pista incluso con el pie.Se le traslada en la zona de carga de un vehículo poniendo en innecesario riesgo la vida de esta persona, frente a cualquier otra contingencia de trafico….Reivindicamos una ética en las decisiones que afectan al bien común, recordando que el fin no justifica los medios.Como ciudadanos reprobamos el comunicado del SUP y solicitamos una reflexión profunda en el ámbito de los derechos de los ciudadanos extranjeros a la vista de las continuas vulneraciones de derechos en el proceso de detención, internamiento y expulsión de los ciudadanos inmigrantes.No podemos dejar de recordar que la FAO, en el día de ayer, nos alertó de que en este años mil millones de personas pasarán hambre, estableciendo un record de hambruna que exige del compromiso de todas las sociedades, y que el fenómeno migratorio está íntimamente unido a esa situación de crisis humanitaria global.
Una vez más, y recuerdo al policía asesinado esta misma mañana, "Verdaderamente, el hombre es el Rey de los animales, pues su brutalidad supera a la de éstos" nos decía hace cientos de años Leonardo Da Vinci.

martes, 26 de mayo de 2009

Impotencia policial

El pasado domingo, en las 24h. de SOLIDARIDAD con los niños y niñas encerrados, tuvimos un encontronazo con las fuerzas de seguridad.
Lo primero que no me queda claro, aún, es a quien prestan seguridad. Pero eso es otro tema paralelo.
Resulta que, tras pedir el permiso para la concentración a la Delegación del Gobierno, y sernos denegado por esta, lo recurrimos al Tribunal Superior de Justicia de Madrid y, en una sentencia digna de lectura (a quien le interese se la envío), este nos dio la razón. Así comenzamos, bajo una torrencial lluvia, las 24h. de solidaridad.
El domingo, y antes que los compañeros presentes de diferentes lugares del Estado volviesen a sus respectivos lugares de residencia, pensamos en hacer una marcha silenciosa portando los 13 ataúdes que habían significado la memoria de los niñas y niñas muertos en prisión durante estos años, que habían presidido simbólicamente nuestra acampada en la plaza de las cortes madrileñas.
Efectivamente, durante el tiempo que estuvimos ahí asentados, pudimos ver cómo los agentes del "desorden" colaboraban con los turistas y guiris en la elaboración de la fotografía pertinente de su paso por el Congreso de los diputados.
Así comenzamos nuestro silencioso peregrinar, cruzando por el paso de peatones por la carrera de San Jerónimo, con el fin de subir por la acera del congreso hasta la calle cedaceros, volver a cruzar la carrera de san jerónimo y llegar nuevamente a la plaza de las cortes.
Pues resulta que una vez nos encontrábamos a escasos metros, en la acera del congreso, de las escaleras del palacio, se abalanzan los agentes del "desorden" diciéndonos que no íbamos a seguir adelante. Con tranquilidad -ellos gritan que sólo tienen que hablar con el responsable del acto, a la sazón quien firmó la solicitud: un servidor- les comento que no vamos a gritar consignas, que como están haciendo todos los ciudadanos que les place, pretendemos simplemente pasear por delante de las escaleras del congreso portando nuestros ataúdes.
Como "pinochos" pero de azul y muy alterados, me responden que por esa acera no pasa nadie. Cosa alucinante, pues delante de nosotros venía una pareja portando su maleta roja con ruedas a quienes, como no puede ser de otra manera, les dejaron pasar. En esa tensión, aparecen tres furgones más de agentes de donde desciende el mayor que con cajas destempladas me grita que por ahí no se va a pasar. La tensión crece. Según me comentan algunos compañeros posteriormente, otros agentes comenzaron a pertrecharse con los cascos y cargando las escopetas con lanza pelotas ¿?.
Pero lo alucinante de todo, y lo que trae este apunte, es que el responsable policial me dice que nos han autorizado 2 horas de concentración, le respondo que no que son 24h. y me contesta que sí, que efectivamente "nos han concedido..." Increíble. Le recuerdo que hay una Sentencia Judicial que estamos obligados a respetar.
Y gritando "nosotros también somos guiris", por donde fuimos volvimos.
Flotó en el ambiente
, durante el resto de tarde, la dificultad que tienen algunos policías de respetar el Estado de Derecho cuando este no les da la razón. Entiendo que si alguien está escrupulosamente obligado a hacer respetar las sentencias judiciales han de ser los servidores públicos. Sin embargo, en este caso, su respeto fué la provocación, la alteración y la discrecionalidad.