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miércoles, 6 de febrero de 2013

en la Asamblea de Madrid

Tuvimos ayer oportunidad de comparecer en la comisión de asuntos sociales en la Asamblea de Madrid. El motivo era,  a petición del PP y UPyD, explicar nuestro plan respecto del futuro de el Gallinero y, especialmente, sus moradores.
Asamblea de Madrid
El tono de todos los grupos fue de sincero agradecimiento por el trabajo realizado y por la implicación en una realidad, ciertamente compleja. Con nuestra aportación y las preguntas y reflexiones de los portavoces de los partidos políticos, fuimos reclamando -otra vez- la necesidad de pasar de la "marginalización a la ciudadanía", e invitando a todas las Administraciones públicas a crear una mesa de concertación donde ir desgranando -con los vecinos y desde sus procesos personales- el futuro fuera de este espacio indigno que es el poblado de El Gallinero.
Sorpresa grande nos proporcionó el portavoz del Partido Popular cuando, en dicha sesión, definió nuestra propuesta del plan como "impecable" en palabras textuales, que al finalizar la sesión le recordamos y reclamamos que coordine su evaluación de la propuesta con la respuesta que hemos recibido por parte de los técnicos del Partido Popular en el Ayuntamiento de Madrid: todo han sido, por parte de estos últimos, descrédito a la propuesta del plan e insulto al trabajo realizado con los vecinos ROM del poblado. el Ayuntamiento de Madrid, como no nos cansamos de recordar ayer en la Asamblea, lo único que ha propuesto a los vecinos ha sido: los campamentos o la repatriación.
El día de ayer fue un nuevo paso de visibilización de la realidad de esta población en Madrid. Espero que las sombras, como las creadas por tan majestuoso edificio, que siguen pendiendo sobre el futuro de estos vecinos no pase por el chantaje al que pretende someterles el Ayuntamiento de Madrid, sino que la Dignidad Inclusión y Participación sean los elementos clave de intervención y propuesta de futuro

jueves, 1 de septiembre de 2011

Al final del verano...

Por fin, seguramente con pena, acaba el verano de este año. Digo fin porque es un tiempo complicado, una larga temporada "sin nada que hacer" para aquellos con quienes convivo y, por tanto, muy propicio para las meteduras de pata, encontronazos y falta de creatividad.
Pero no todo el verano ha sido así. Si todo él así hubiera transcurrido, seguro, no lo hubiéramos finalizado.
Por eso os cuento:
Nos fuimos una semana a Daimus, pueblin junto a la masificada Gandía, en Valencia, donde conseguimos alquilar un espléndido chalet a precio asequible. Estuvimos siete días. Si bien sólo cuatro de playa. El alcohol gastó una mala pasada y algunos muchachos tuvieron problemas que enturbiaron la convivencia. Es complicado no saber poner límites a lo que uno es capaz de beber y menos sentirse el rey de la calle con la tasa etilica disparada.
Hubo tiempo para seguir participando en las asambleas y acciones del 15M en Sol. Bueno con las dificultades propias del empeño veraniego en devolver a la plaza esa seriedad y vaciedad que tanto debe gustar al Ayuntamiento y Delegación del Gobierno. Era porque venía el Papa. Presionaron tanto los comerciantes. Se quería dar una imagen distinta a los turistas? El caso es que la policía entro, apaleo y concitó una nueva capacidad de convocatoria por la que, efectivamente, se había temido durante el verano.
Las semanas van pasando. Los calores haciendo su agosto y el agobio en la ciudad se mitiga con cenas en lugares nuevos y bonitos.
Recordamos al joven Ramón, hallado muerto en el centro de menores Teresa de Calcuta en Brea de Tajo, Madrid, a mediados del mes de Junio. La familia y amigos seguimos esperando una respuesta al fallecimiento de dicho joven. Y eso lo pedimos y visibilizamos, al inicio de agosto, en la plaza de Callao. El calor de la media tarde no impidió la participación de muchas gentes del barrio y familiares del joven Ramón Barrios.
Una vez más, pudimos comprobar y disfrutar del cariño y la solidaridad de la buena gente que nos rodea. Esa que nos hace seguir creciendo en sencillez y entrega. Cuando nos abren la casa, estamos siendo testigos de la necesidad de derribar fronteras. Del tipo que sean: culturales, lingüísticas, políticas, de clase... Lo pudimos disfrutar en El Escorial. Todo un lujo darnos un baño en piscina teniendo enfrente el imponente Monasterio de San Lorenzo. La acogida, el baño, la mesa compartida... razones estas para seguir profundizando en la amistad y el cariño.
Y llegó el gran viaje.
Visitar Rumanía se presentaba como un reto muy atrayente. Conocer, no sólo un nuevo país, sino el lugar de donde vienen esas gentes entre quien tanto rato pasamos y con quien tanto luchamos. Tener la oportunidad de visitar Ţăndărei, el pueblo de origen de la población gitano rumana que vive en El Gallinero, en Madrid, era toda una aventura atrayente. Los amigos conocidos nos acogieron de una manera formidable. Todos querían que entrásemos en sus casas. Todos querían agasajarnos con lo mejor que tuvieran. Y tenían poco. Las causas para emigran son tan evidentes como necesarias. Aún, algunos, que tuvieran casa -sencilla-, es muy difícil poder sobrevivir. El futuro es más que nublado. La salida de la emigración se impone, y no sin dolor y ruptura, como medio posible para vivir, algún día nuevamente en su tierra, con dignidad. Rumanía, un país tan precioso como pobre. Con un desarrollo incipiente que no sé yo si posibilitará que sus gentes puedan salir algún día, pronto, de la pobreza y exclusión.
Y si la pobreza se podía contemplar fácilmente en Rumanía, el salto a Bulgaria fue a mayores. Si bien ya lo conocíamos del pasado año, lo que principalmente nos volvía a llevar a este pobre país -más pobre que Rumanía- era la libertad de Boris. El 8 de Septiembre del año pasado le visitábamos en la cárcel de Bobov Dol. Este año, por fin el libertad tras 18 meses cumplidos en dicho pozo, le recogíamos para volver de nuevo a Madrid, donde él quiere continuar viviendo. Conocimos a su madre y, reflejo de gran parte de la sociedad obrera de ese país, entendimos las condiciones en las que tienen que vivir. Él quiere vivir en España, pues piensa que desde aquí -a pesar de la crisis- puede tener un futuro vital alcanzable. Para él y para su familia. Sabe que en su país el futuro está lleno de nubarrones e imposibilidades. Nos encontramos emocionadamente con él y recorrimos algunos lugares del país que anteriormente no habíamos conocido.
La vuelta siempre es paradójica. El querer volver y retrasar la llegada vienen juntamente. Como si una esquizofrenia se apoderase de uno. Casi dos semanas fuera de casa parecían una eternidad con la de cosas rápidas que ocurren en nuestro entorno. Menos mal que Amparo, ducha en leyes y neófita en la casa, fue capaz de hacer frente a las adversidades y eso, hay que reconocerlo, allanó el camino de vuelta.

Así, las excursiones a las piscinas naturales de El Espinar y la subida a la Maliciosa, han ido poniendo colofón a este verano y colaborando en estrechar lazos y enredar vidas en nuestro existir.
Y casi como comenzó el verano la 
presencia en la calle se hace imprescindibleLa manipulación política y la desvergüenza de los mercados y bancos hace que tengamos que seguir saliendo a gritar nuestra indignación. La ciudadanía que, desde el pasado 15 de Mayo, parecemos haber despertado de cierto letargo, tenemos que seguir manifestando nuestra disconformidad con este sistema en nuestro espacio, en el lugar del pueblo, en la calle. No podemos permitir, como señalaba esta original muchacha de la fotografía, que los Derechos que tanto sudor y lágrimas han costado a muchos ciudadanos se cercenen, por vía rápida, por la presión de los ricos de este mundo. Si algunos políticos se han lanzado en sus ensangrentados brazos, no podemos permitir que el poder -por mucho que nos vigile y atormente- decida nuestro futuro y el porvenir de nuestros hijos. Nos jugamos mucho. Quizás mucho más de lo que seamos conscientes. Por eso tenemos que seguir plantándonos ante quien pretenda que abdiquemos de aquello que nos constituye como personas en comunidad: nuestra ciudadanía. 
Y en estas llegaron los estertores del verano. Y como dice la canción del dúo dinámico "esó si, nunca, nunca, yo olvidaré". Y desde luego, a quien conmigo ha ido.

lunes, 4 de julio de 2011

pobres... e ilusionados

Después de que hayan transcurrido varias horas de lo que voy a contar, aún se me llenan los ojos de las lágrimas que no fui capaz de expulsar esta tarde. La emoción -ese sentimiento grande y complejo a la vez- con más fuerza se me presenta últimamente en forma de lloro.
Hace tiempo venimos acompañando -una de tantas- a una familia afincada en la Cañada Real Galiana. Familia compuesta por el matrimonio, que entre los dos no cumplen a día de hoy 80 años, y tienen ya siete nietos de sus seis hijos. Todos casados a excepción de los dos más pequeños y el penúltimo nieto, que también vive con ellos.
Pues hemos podido dejarle una vivienda que solidariamente nos cede una buena mujer y por la que ya han pasado varias familias que han ido consiguiendo una estabilidad que les permitiera tener autonomía y capacidad de vivir en una casa propia o alquilada.
Pues bien, la entrada de los pequeños de doce, seis y tres años ha sido verdaderamente emocionante; aquello que a los demás nos es común, para ellos ha sido una gran fiesta y ya digo emocionante para quienes, privilegios de la vida compartida, podemos asistir a estas celebraciones.
Así se iban relatando los hallazgos: "mira una cama para cada uno" les dice el mayor a los otros dos, y "una habitación sólo para los buelos" les espeta el padre. Mira se dicen entre sí y un baño. Máma quiero hacer pis", le chilla el pequeño a su abuela biológica y madre de cuidados. "Anda y ventanas" mientras uno y otro se asoman por ambas ventanas de las habitaciones y se dan las manos. "No tires la botella vacía al suelo" advierte la abuela, confirmando que en el campo -esto es la mísera cañada- los niños tiran lo que les sobra al estercolero. "Vaya mesa, de cristal, macho, pacer los deberes" les advierte el mayor a sus pequeños hermanos... y así
descubrimiento tras descubrimiento.
¿Cómo se puede "ser como los demás", "integrarse" viviendo en semejantes condiciones?. ¿Porqué asociamos tan frivolamente la pobreza con la suciedad y falta de estética?.
Esta familia en su nueva casa seguro que seguirá luchando, con esfuerzo increíble y tesón sobrenatural, por vivir con dignidad. Por cuidar lo cedido y seguir mostrando a sus pequeños retoños que la solidaridad entre las personas es el más y mejor don que "eldios" nos ha concedido.
Si entre la primera foto de arriba -lavadora de la chabola- y esta de la derecha -tal y cómo ha quedado la cocina de la nueva vivienda- media una serie de recursos materiales y posibilidades económicas suficientes, qué cambio no se podrá esperar en unas personas que han pasado de habitar la inmundicia y exclusión social a recursos habituales en nuestra sociedad. Quizás, como tantos niños de otros lugares, estos pequeños podrán acudir a la escuela tranquilos porque sus compañeros ya no se mofaran de ellos por el olor de su cuerpo o por la uñas de sus manos.
Lo dicho, todo un sortilegio de emociones que no pueden dejarnos "tranquilos", sino que han de colaborar necesariamente para que esta excepcionalidad vivida esta tarde con esta familia sea el pan nuestro de cada día entre todos aquellos que habitamos esta tierra.

miércoles, 17 de febrero de 2010

Tánger y Helena Maleno

Tánger dieciséis de febrero 2010

Imagina que diste a luz el domingo pasado en un hospital público marroquí. Un niño precioso.

Imagina que te dieron el alta al día siguiente, lunes.

Imagina que volviste a casa, cansada, sangrando del post-parto, con dolores aún en un útero que lucha por volver a su sitio.

Imagina que en casa te está esperando tu niña de dos años y dos meses y tu pareja.

Imagina que esta mañana mientras bañabas al bebé comenzaste a ver que le costaba respirar.

Imagina que corriste al hospital público marroquí.

Imagina que te dijeron que no podían atenderte.

Imagina que fuiste dos veces.

Imagina que la tercera vez tu bebé dejó de respirar casi en la puerta del hospital.

Imagina que pediste auxilio por tu bebé muerto.

Imagina que se lo llevaron a la morgue del hospital.

Imagina que a ti, a tu niña de dos años y dos meses y a tu pareja os llevaron a comisaría.

Ahora imagínate retorciéndote de dolor en las entrañas, el dolor agrio de la muerte de tu hijo, el dolor de un útero que te recuerda recién parida, el dolor de una leche que sube a tus senos duros como piedras. Pero imagínate NEGRA, imagínate AFRICANA, imagínate POBRE, imagínate SIN PAPELES.

Estás sentada, doblada sobre tu vientre en aquel sucio despacho de policías que van y vienen y te hablan en una lengua que no entiendes. Allí te miro e intento traducirte las preguntas que me parecen estúpidas, crueles e inhumanas.

Quieren saber qué hacéis en su reino, cómo habéis entrado y cuánto tiempo lleváis aquí. Quieren saber cómo os llamáis, cómo se llaman vuestros padres y porqué habéis venido.

Tu pareja grita y pide piedad. Sabe que todas las preguntas van dirigidas a justificar una deportación al desierto. Tu pareja grita y te tranquiliza llamándote "honey".

Tu niña sonríe, juega con su gorro y canta "haleluya".

La policía busca un intérprete de árabe a inglés para hacer el parte y llevaros a Tribunal.

Me dices que si te deportan al desierto y allí te violan no crees que aguantarás el dolor, que aún estás recién parida.

Un policía se me acerca y me pregunta : ¿Por qué hacéis ésto? ¿Por placer?. Este amable policía llama "esto" a acompañar a unos padres sumidos en el dolor, a comprar algo de comida para una niña que lleva todo el día sin probar bocado y a intentar traer un poco de humanidad o al menos de buen trato a esa puñetera comisaría.

Entonces le miro, me horroriza su frialdad, y le contesto, lo hacemos por amor. Veo en él a esos seres que comen, cagan y hacen de policía para poder seguir comiendo y cagando. Siento lástima.

Detienen a tu pareja en comisaría y me dicen que como caso humanitario te dejan dormir en casa. Mañana tienes que pasar el Tribunal junto a tu marido.

Te hundes. Es la primera vez que te veo enderezar ese vientre que te duele. Gritas y lloras hasta que un policía te manda callar.

No lo soporto, me puede la escena y le pido por favor que entienda que tu hijo ha muerto hoy, que estás recién parida, que te duelen las entrañas.

Me responde con desprecio que en este reino hay unas leyes, que aquí se hace lo que dice el procurador del rey y que tú eres una NEGRA CLANDESTINA.

Mañana iremos al Tribunal, mañana un hombre de este reino decidirá si te tiran a ti y a tu niña al desierto de madrugada. A partir de ahí la suerte decidirá si serás violada, si tu hija será raptada o porqué no violada también.

Imagínate que todo eso te ha pasado hoy.

Imagínate que a todas nos duelen sus entrañas.

Imagínate que a todas nos duelen nuestras entrañas.

Helena Maleno Garzón

sábado, 30 de enero de 2010

compromiso municipal


El pasado miércoles, en el pleno del ayuntamiento de Madrid, se llegó a un compromiso entre todas las fuerzas políticas ahí representadas, de acudir a limpiar y adecentar el espacio donde las familias gitano rumanas se han asentado hace años, en cañada Real, conocido como el Gallinero. Después de una visita de Angel Perez, portavoz de IU y de otra visita realizada por David Lucas, responsable del PSOE, debieron convencer al Alcalde, y la responsable de tenencia de escobas y trapos de polvo Ana Botella, con el fin de acometer una limpieza urgente en un lugar habitado por adultos y un sinfin de niños en condiciones de pobreza extrema.
Pues de aquel compromiso se nos anuncia que el mismo jueves o viernes se realizaría dicha operación. Ahí anduvimos con, esos quijotes de la solidaridad, Jorge, Ángel y Jesús informando a las familias del compromiso adquirido por el Alcalde Madrileño. A pesar de la tarde fría, fue un notición el que se les transmitía.
Pasó el jueves y el viernes y hoy sábado y no se ha comenzado nada. Supongo que doña botella andará buscando productos de limpieza baratos -por lo de la crisis- y que en estas próximas semanas se cumpla aquel compromiso.
Pero de momento la basura, y sus peculiares habitantes: las ratas, siguen a sus anchas.... Para que conste¡¡¡

miércoles, 13 de enero de 2010

se puede hacer de otra manera...

Llevaba toda la comida, compartida con unos amigos, reflexionando acerca de lo que había vivido por la mañana en un Juzgado de Menores de una ciudad cercana a Madrid.

Sin embargo, al acabar de comer, recibo una llamada alteradísima de uno de casa diciéndome “la policía está aquí dentro identificando a todo el que se asoma por la entrada de casa”… Como es lógico la fabulosa ternera se me atragantó y comencé una desatada carrera telefónica intentando que algún amigo se acercará a ver qué atropello era ese.

Pues sí; de un atropello se ha tratado cuando tres jovenzuelos de la policía nacional se han pertrechado, vestidos de uniforme, en mi casa diciendo que algún vecino les había dicho que en algún piso segundo de alguno de los ocho portales que formamos la mancomunidad había mucho ruido. !¡!¡ El asustado joven que les abre la puerta, de Senegal, sin papeles y con más miedo a la policía que el que tenía yo al rector cuando faltábamos a su clase, es obligado a identificarse e identificar a quienes y cuantos vivimos en casa.

¿Con base en qué? ¿A que alguien les dice que en algún sitio han oído algún ruido muy alto???? ¿Y eso es motivo para entrar en un domicilio particular y pretender identificar a todo menesteroso que anduviera durmiendo la siesta? ¿Es que el color de la piel es indicio de tener que tomar medidas de prevención de la seguridad? ¿No nos habían dicho que el domicilio es inviolable, incluso para las Fuerzas de Seguridad? ¿Es suficiente un supuesto ruido denunciado no se sabe muy bien dónde para alterar de esa manera la convivencia y la vida de quienes aquí vivimos? ¿Porqué los agentes no intervienen con la misma chulería, prepotencia, altanería e inconsciencia allí donde se está vendiendo droga? ¿Por qué no incordian con la misma frecuencia a empresarios que explotan a trabajadores sin papeles?

Bueno, como se ve, la indignación que tengo es altísima.

Pero es verdad, también es verdad, que el blog de hoy no quería empezarlo como ha ocurrido. Por tanto lo acabaré como estaba previsto.

El título hace referencia a lo que quería comentar. Y es la posibilidad de poder hacer las cosas de otra manera. Esta mañana, en un juzgado de menores, he asistido atónito a lo que debiera ser habitual en la impartición de justicia entre ciudadanos: un juez dialogaba con un menor de manera simétrica. Cada uno en su lugar, sin confusiones, pero con tal respeto hacia el menor por parte del Juez adulto que hasta la confianza y el "tuteo" han posibilitado que una "medida judicial" pueda reconvertirse en una intervención educativa.

Cuando el menor en un centro de internamiento le confesaba amigablemente a su señoría que en la cárcel de niños todos sus "educadores" le dicen que es malo, éste -juez y adulto- ha sido capaz de transmitirle al menor "irremediablemente condenado" que él eso no se lo creía. Que si siendo juez le había metido preso, ahora tenía clarísimo que esa medida había sido un error y no se puede prolongar por más tiempo. Que él tenía potestad -si el menor estaba por la labor- para demostrar a todos sus educadores y demás atendedores que un menor no puede ser naturalmente malo.

Que cara de sorpresa y confianza se le ha puesto al pequeño. Aquél a quien todos los niños y quienes estamos a su alrededor revestimos en ocasiones con poderes dictatoriales, se ponía a su altura, le confesaba su confianza y le animaba a emprender un nuevo camino que le ayude en un futuro.

Menos mal que el atragantamiento policial se puede deglutir con estas ocasiones privilegiadas a las que uno asiste en donde un adulto y un niño, un juez y un preso, son capaces de juntar sus fuerzas y empeños para enderezar los caminos anteriormente torcidos.