miércoles, 30 de septiembre de 2026

Mila Abass Zayyat

Encuentro, imágenes, sentimientos que estremecen y nos cambian…

 Estuve en Roma. Hay que ver qué ciudad tan visitable y cuánto de mirar y admirar. Es verdad que, como tantas otras ciudades, el turismo de foto y corre a otro lugar, está imponiendo unas ciudades despersonalizadas, donde es difícil encontrar la vecindad habitual y, sin embargo, es recurrente el hastío de masas que se mueven, inmortalizan lo visto y a otra cosa…

Tuve la fortuna de participar en la II marcha de los “curas contra elgenocidio” sobre Roma. Cerca de dos centenares de compañeros (eché mucho en falta el sexo femenino) venidos de diferentes lugares del mundo: Sudan, Filipinas, Sudáfrica, Etiopía… a quienes nos horroriza la inhumanidad que está alcanzando nuestro mundo. De ahí que uno de los lemas haya sido “Cristo murió en Gaza”. Además de testimonios de compañeros que se atrevieron a llegar hace dos años a Palestina (con la relativa seguridad que proporciona vestir ropa clerical), la aportación de una investigadora sobre el terreno que nos recordaba y advertía que no debemos hablar de conflicto o guerra. Es claramente un genocidio según los stándares de Naciones Unidas.
Durante la mañana se elaboró un sudario -que marcó y encabezó la marcha posterior- con los nombres de los niños y niñas asesinados en Palestina desde el -¿supuesto?- alto el fuego allá por Octubre de 2025 hasta Agosto de 2026. Cerca de doscientos nombres de pequeños cuyas edades están entre los 3 y los 17años. Ciertamente, junto con la llegada de la marcha de los curas a las puertas del edificio de la compañía técnica Leonardo S.p.A. fue uno de los momentos más conmovedores: escribir los nombres de esas criaturas en un sudario. La llegada a las puertas del flamante edificio -denunciado por más de 5 oeneges italianas por vender armamento a Israel- puso de relieve el contraste en que nos movemos. Frente a las imágenes grisáceas, polvorientas y llenas de dolor del genocidio sobre Palestina, la luminosidad, limpieza y monstruosidad del edificio militar respondieron a esas dudas que, muchos, tantas veces tienen: en qué lado de la historia hemos de estar…??
Nunca olvidaré a la criatura  de 4 años cuyo nombre, por azar, me toco inscribir en el sudario.

 

 

domingo, 6 de septiembre de 2026

Gracias dignas, desgracias marginales!!

  



Acabo de salir del hospital público de Vallecas, de visitar a un hombre que, a sus 62 años, lleva más de 11 meses viviendo en la calle. Una infección en la pierna -que la puso como una bota- acaba con él en el hospital.
Más allá de la situación sanitaria y de su pierna impedida, está encantado. Habitación amplia, con cama, sofá y sillón reclinable. Con el calor que nos azota, me confiesa, está fenomenal en esa magnifica habitación con aire acondicionado y baño particular. Enfatiza que puede ducharse todos los días, aunque él es de los que acuden diariamente a la parroquia en busca de la precaria ducha que podemos ofrecerle.
Lo que me lleva a pensar en qué sociedad tan abyecta hemos creado que para vivir con dignidad haya que estar -enfermo- ingresado en un hospital. Su casa estos últimos meses ha sido la calle. Un banco de un parque por camastro y el cielo por techo… Para mi tocayo todo es agradecimiento a la sanidad pública que tantas y tantos quieren cargarse: ¿será la paradoja de esa vocación que muchos tienen en extinguir la vida de los otros?



lunes, 2 de junio de 2025

Palestina!!!

 Se escribe tanto de Gaza, se opina tanto sobre Palestina, se discursea tanto sobre el Genocidio... que, a mí,
las Palabras ya no me llegan.
Esta tarde, frente a la sede PSOE en la calle Ferraz, convocados por esa fuerza que es la Acampada Universitaria por Palestina, nos hemos congregado para reclamar el fin inmediato del gobierno español con el Gobierno de Israel.
De ahí esas fotos: Concentración ante el PSOE en Ferraz 


Después llegué a la Presentación de "Historias de Gaza" del periodista Mikel Ayestaran. Desde su conocimiento y vida en Israel, apuntaba un futuro oscuro: Israel no va a parar hasta hacer desaparecer Gaza. El dolor en el que existe quien ese pueblo habita, y aún no ha sido asesinado, es difícilmente imaginable.

domingo, 16 de marzo de 2025

Ah… ya sé…

 

Vengo de celebrar la Vida y Resurrección de Blas. Un hombre de diálogo, creador de puentes, con la vida mirada desde la sonrisa y en camino, como señaló su querido machado en ese poema que hemos cantado todas en la versión del magnífico Serrat.
Pero el desahogo tiene más que ver con el cura que nos ha recibido. Sinceramente -le conocí en ese momento- me ha parecido un buen hombre, desbordado por la situación. Cuando entró en “su” capilla, en el Tanatorio, vio que había unas cuantas mujeres troceando el pan con el que participaríamos todas en la comunión, así como una botella de vino sobre el altar. Varios de la comunidad -a la que pertenecía el finado y su mujer Toñí- revoloteando en torno a la mesa, preparando las canciones y lo que se utilizaría para la celebración.
Tuve la sensación de que no acababa de entender. De echo a una mujer la preguntó si el pan que estaban partiendo era ácimo. A otra la dijo que debía confesarse. A mi me invitó a revestirme con todas las ropas curiales, cuando me acerqué a pedirle una simple estola.
En fin que su forma de celebrar la Fe, poco o nada parecía tener que ver con otras formas, en la Iglesia, de celebrar la misma Fe.
Pensaba, entonces, en qué estrechez mental nos han inculcado en los seminarios para no entender que el pan y vino compartido en la mesa común, es sacramento del Cuerpo y Sangre de Jesús. Que todo aquello que separe, incluso las vestiduras, a los curas del pueblo no acabo de ver que esté en sintonía con el Jesús de los Evangelios. Que qué maravilla ver cómo el pueblo, hombres y mujeres, preparan la mesa de la comensalidad… Esa corresponsabilidad de todo el pueblo de Dios en el anuncio de la Buena Noticia y en la celebración de la Resurrección.
En fin, que cada vez doy más gracias al Dios de la Vida, conocido y compartido en la comunidad, por dejarme desbaratar y desclericalizar.
No sé qué habrá pensado este compañero cura. Al despedirme cuando comenzábamos la celebración -él me dijo que se marchaba- y decirle en que parroquia estoy… acertó a decir las palabras con las que doy titulo a este blog….