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lunes, 4 de abril de 2016

patología ideológica

“…la murga paranoica sobre la amenaza de los inmigrantes no deja de ser una patología ideológica que dice más de nosotros, los europeos, que de los inmigrantes” advierte, en un largo texto, el filósofo SLAVOJ ŽIŽEK publicado el pasado día 1 por El Mundo.

Hoy 4 de Abril, día que quedará marcado en el calendario de las ignominias de la Humanidad (conocidas, porque de esas el calendario del silencio y olvido está repleto), han comenzado las expulsiones sumarísimas -¡además ilegales!- de personas migrantes que pretenden venir a Europa huyendo del terror y se encuentran con un continente terrorífico que les cierra las puertas, inserta concertinas y expulsa en barcos o aviones.
La crisis no es de “refugiados”. La crisis es de ciudadanos europeos y nuestros principios. Además de en el papel –este aguanta todo- los valores de democracia, humanidad y solidaridad han de impregnar la vida de los ciudadanos y los pueblos que formamos este viejo continente.
Quizás la patología es la expresión más suave que encontramos para referirnos al esfuerzo que hemos de emprender en analizar, averiguar y extirpar –como un mal y agresivo cáncer- las enfermedades que comienzan a asolar nuevamente a Europa. Quizás los virus más inhumanos vuelven a correr por las venas de algunos ciudadanos y a pasearse tranquilamente sobre las moquetas de quienes nos gobiernan y administran.
Me horrorizan esas expresiones grandilocuentes e intimidatorias –cuando se utilizan criminalmente sobre colectivos vulnerables- de invasión, masa… Sobre todo porque estas quizás estén escondiendo la verdadera invasión de inhumanidad que estamos viviendo que nos hace responder como masas irracionales frente a las necesidades de los otros. En este caso de quienes, como efecto huida, huyen de la guerra, el hambre, la muerte y…
Estamos a tiempo de mirar nuestros virus. Esos ébolas malditos de afrenta e infamia que han comenzado a recorrer nuestras ciudades y gobiernos.

domingo, 11 de noviembre de 2012

Bultos...


En dos ocasiones, esta semana, escuche a dos entrañables luchadores Angeles y Fernando, decir que son -simplemente- un bulto.
Pudiera parecer que un bulto es algo anodino, que nos remite a algo con límites impreciso, difuminados.... Esta mañana en la celebración, alguien habló sobre la necesidad que tenemos de "hacer bulto". Esto de sentirnos junto a otros, hacer piña, vincularnos, no dejarnos intimidar por el poder...
Hace un rato aterricé en casa de los amigos Juanjo e Ines, en las Canarias. Viendo las fotos de las nubes recordé lo que contaba antes. Las nubes son bultos en el espacio superior. Pero que necesidad de esos bultos blancos para filtrar los malos rayos solares, para contener el liquido preciado del agua...
Como la mujer viuda de esta mañana, es fundamental lo que cada uno de nosotros podamos abultar, aportar, acompañar...

domingo, 8 de enero de 2012

En marcha...

Plaza del Encuentro, Madrid
Volvemos a la normalidad. Miramos los carteles luminosos de navidad por la espalda.
Estos pasados días de fiesta, encuentros y abundantes comidas son un receso al "día a día" que suele salir caro. Por un lado la sensación de tranquilidad vacacional extendida, por otro ruptura con lo cotidiano y ordinario y, sumando a esto, un colapso culinario que provoca la necesidad de aumentar el tiempo de paseo "cardio-saludable" diario. Como si los milagros existiesen.
Puerta del Sol, Madrid
Pues con la mirada puesta en el frente, emprendemos el camino de este 2012 que aventura problemas y dolor continuado en muchos de nuestros vecinos. La situación de precariedad económica, corrupción político/empresarial, falta de empleo, criminalización de la pobreza, xenofobia larvada... hacen que mirar para adelante requiera un cargamento de optimismo, fuerza e ilusión importante.
Y si algo hemos descubierto entre la gente sencillas ha sido, precisamente, esa valentía, solidaridad y empuje que tanta falta nos hace.
Lo dicho, como canta Katia Cardenal, de Nicaragua, sólo teniendo la "casa abierta" será posible seguir considerándonos humanos. ¿nos ponemos a ello?

martes, 6 de julio de 2010

Aquilino, semblanza de amigo

Con satisfacción recibo esta carta del amigo José Antonio que cuelgo porque me parece importante hacer memoria de la gente buena que hemos tenido la suerte de conocer.

Como bien dice Javier, nadie publicará una semblanza de Aquilino, pero no es justo que se vaya tan calladamente que nos atrevamos a creer que fue un simple cura de barrio que hizo lo que pudo sin que esto fuera ni mucho ni bueno.

¡No!, Aquilino ha sido un gran hombre, un hombre humilde, sabio, trabajador, cercano, muy creyente y tremendamente bueno. Tan evangélicamente bueno que molestaba, molestaba a los que molesta el Evangelio y a los que por el evangelio hablan de justicia, olvidando que la justicia de Dios no es la de los hombres y en este riojano un poco encorvado y de sonrisa infantil había mucho de divino, mucho de Dios.

Yo le conocí en San Blas, en la parroquia Virgen del Mar, allí supe de su trabajo con los emigrantes, cuando éramos los españoles los que emigrábamos, de su Vespa con la que fue capaz de ir hasta Alemania, de sus desvelos por construir y poner en marcha una guardería laboral, que así se llamaban por entonces, y de sus logros, su licenciatura en Sociología, el servicio que prestó la “Guardería Pulgarcito”, las reuniones de partidos ilegales y encierros de obreros en el templo, en todo esto y más, estaba metido y se iba dejando la vida en aparentes fracasos. Los partidos una vez legalizados arremetieron contra la parroquia que les había cobijado, la guardería, confiada a exseminaristas fue herida de muerte en una batalla llena de mentiras que le hizo sufrir profundamente y el trabajo con los drogadictos y delincuentes del barrio, tarea en la que nos topábamos con la visión más cruel y desesperada, el rostro ajado y triste de una madre que sólo podía rezar para que su hijo encontrara pronto la muerte.

Recuerdo los esfuerzos vanos, y recuerdo como Aquilino los acompañaba, en el barrio, en la cárcel, en los juicios, en los hospitales y en los funerales.

Le recuerdo triste, muy triste cuando me repetía los nombre, los apodos, (con Aquilino, si él lo conocía, los demás también debíamos conocerlo) y su final por: sobredosis, Sida, una bala perdida, una puñalada en la cárcel, ajuste de cuentas, … y así hasta casi un centenar de jóvenes que fueron dejando la existencia para alivio de muchos y dolor de algunos.

De San Blas, Aquilino pasó a Vicálvaro, seguía cerca de su antiguo barrio, seguía dando clases en “El Politécnico” y allí volvimos a compartir tareas, era difícil trabajar con “Quiles” no aguantaba el papeleo y las reuniones podían empezar en el despacho pero invariablemente, a los pocos minutos, continuaban en la cafetería. Siempre criticaron que pasaba más tiempo en los bares que en el despacho, pero él decía que se está con la gente dende la gente está y en San Blas ese lugar eran los bares, pisos minúsculos y familias numerosas y complejas propiciaban que este fuera casi el único recurso para quedar y charlar. Y Aquilino charlaba, sabía casi de todo y se interesaba por todo, de todos aprendía y a todos nos enseñaba. Puede que no cumpliera la programación, que se ausentase en reuniones y claustros, pero todos le apreciaban, todos le querían y todos sabían que la persona que más y mejor conocía a las gentes del barrio era Aquilino.

Lo mismo hizo en Vicálvaro, intentó conocer este pueblo-barrio casi olvidado y en contacto con gente interesada por su historia y por su futuro dirigió un importante estudio sociológico, que desveló la silenciosa pobreza de este lugar rodeado por barrios “famosos”, San Blas, de donde venía y Vallecas, a donde irá años después.

Aquí se encontró con una parroquia grande y “Antigua” y un templo lleno de humedades y casi vacío de imágenes, comenzaron más batallas para sacar a delante el templo y la parroquia.

Volvimos a encontrarnos pues fijamos nuestro domicilio al lado de la parroquia y me ofrecí a colaborar en ella, sólo le pedí a Aquilino que no me metiera con jóvenes pues ya llevaba toda la vida y el trabajo con ellos, y ¿sabéis dónde me metió?, pues claro, con todos los jóvenes de confirmación y os aseguro que eran muchos, pero ese era Aquilino, te metía donde no querías, te arrastraba a donde no esperabas y al final disfrutabas y se lo agradecías.

Logró que se reconociera el valor histórico-artístico del templo y que se realizaran las primeras labores de restauración que se centraron en el tejado y la cubierta. Se hizo un hueco en las vidas y en los corazones de las gentes y disfrutó de compañías y tareas marginales que le acabaron conduciendo a otra de las epocas en las que se le veía feliz, su labor en la Pastoral Penitenciaria de la que fue Delegado Diocesano y que él gozaba pues recogiendo sus propias palabras "abolir los sistemas penitenciarios, hoy por hoy, es una quimera; pero denunciar una realidad tan ilógica como obsoleta, desde el compromiso del acompañamiento a quienes son víctimas de este sistema que entre todos hemos creado, es una realidad evangélica urgente".

Pronunciaba estas palabras poco antes de que la enfermedad le retuviera prisionero durante casi diez años. El Aquilino que no paraba, que no callaba, que hacía mil cosas se encontró con que el cuerpo que le había posibilitado todo eso era ahora una carga, una barrear que se interponía entre él y nosotros, casi le dimos por muerto, por perdido, pero su fuerza, su vitalidad, su fe le permitieron ir reconquistando dones perdidos, volvió a andar, a mover su mano derecha, a balbucear algunas palabras, volvió a sonreír, a ilusionarse con mil cosas y a hacernos sentir que él, el Aquilino de siempre estaba ahí, sufriendo y luchando por seguir en contacto con esta vida, con este mundo, con estas gentes, con estos fracasos que se difuminan cuando el trino de los pájaros o el abrazo amigo nos reconfortan y animan a disfrutar de los muchos dones que seguimos teniendo cerca.

Han sido muchos, demasiados años en los que se ha puesto a prueba el cariño y la amistad que fue sembrando y el que no fuera la soledad la única compañera de sus últimos días muestra que sus raíces eran profundas y vivas.

Sólo me resta decir que esto es un recuerdo parcial y pobre de un hombre que eligió ser pobre para encontrar y disfrutar de Dios y que ahora estará gozando de la plenitud prometida y deseada.

¡Gracias, Padre bueno! Gracias, por Aquilino, por su vida, por sus manías, por su contagiosa curiosidad, por sus proyectos descabellados que al final salían o no, por sus empeños, por aquellos campamentos, por la Zaida y las palomas, por el huerto de la “Casita”, por los viajes, por sus historias, por su flequillo, por su sonrisa y su mirada inteligente y cómplice, gracias por su bondad, gracias por todo él y todo en él.

Creo que fue Santiago García Diez quien dijo que las Bienaventuranzas se le quedaban cortas a Aquilino, y tenía razón, ¡vaya si tenía razón!

¡Descansa en paz! Y ya nos veremos.


Muchas gracias al dios de Jesús por gente como Aquilino. Gracias José Antonio.

sábado, 30 de enero de 2010

compromiso municipal


El pasado miércoles, en el pleno del ayuntamiento de Madrid, se llegó a un compromiso entre todas las fuerzas políticas ahí representadas, de acudir a limpiar y adecentar el espacio donde las familias gitano rumanas se han asentado hace años, en cañada Real, conocido como el Gallinero. Después de una visita de Angel Perez, portavoz de IU y de otra visita realizada por David Lucas, responsable del PSOE, debieron convencer al Alcalde, y la responsable de tenencia de escobas y trapos de polvo Ana Botella, con el fin de acometer una limpieza urgente en un lugar habitado por adultos y un sinfin de niños en condiciones de pobreza extrema.
Pues de aquel compromiso se nos anuncia que el mismo jueves o viernes se realizaría dicha operación. Ahí anduvimos con, esos quijotes de la solidaridad, Jorge, Ángel y Jesús informando a las familias del compromiso adquirido por el Alcalde Madrileño. A pesar de la tarde fría, fue un notición el que se les transmitía.
Pasó el jueves y el viernes y hoy sábado y no se ha comenzado nada. Supongo que doña botella andará buscando productos de limpieza baratos -por lo de la crisis- y que en estas próximas semanas se cumpla aquel compromiso.
Pero de momento la basura, y sus peculiares habitantes: las ratas, siguen a sus anchas.... Para que conste¡¡¡

domingo, 29 de marzo de 2009

Hay ocasiones en las que “la hora” de hacer algo –comprometerse, ser solidario…- parece no llegar nunca. Somos dados a cronificar actitudes. Marcamos tiempos para casi todo. Nos cuesta mantener una actitud vital de compromiso, coherencia, solidaridad, implicación.
Un ejemplo de esto sería la entrega el pasado viernes de más de 6000 firmas al presidente del Congreso de los diputados mostrando nuestro enérgico rechazo a la reforma de la Ley de extranjería. Resistencia concretada a dos cuestiones: la infracción grave y promoción de la permanencia irregular en España de un extranjero, que supone una clara criminalización de personas (familiares o no de la persona extranjera) y entidades solidarias que facilitan hospedaje, apoyo y manutención a inmigrantes sin papeles. La segunda cuestión es la sanción de “consentir la inscripción de un extranjero en el Padrón municipal, por parte del titular de una vivienda habilitado para tal fin cuando dicha vivienda no constituya el domicilio real del extranjero”. Convirtiendo esta sanción en un ataque al valor ético de la hospitalidad.
Se dice en dicha misiva al Presidente que está en juego la dignidad. Y esta no se puede rebajar o delegar. Nos jugamos, y mucho, nuestra ética ciudadana con semejantes reformas legislativas.
Otro ejemplo importante es el recuerdo de Monseñor Romero. En la celebración de ayer tarde, el testimonio de su vida sigue siendo un horizonte perseguible. Su continua actitud hacia los pequeños, pobres y desheredados le fraguó tales animadversiones que le costó la vida. Un compromiso vital y hasta el final. Pero en su memoria, como nos recordaban, no se puede tener como prioritario la canonización, o la reclamación de su persona, o la importancia de su titulo eclesiástico. Su memoria se hace realidad en todas las mujeres sacrificadas y martirizadas, en aquellos creyentes y no creyentes que entregan su vida, en todos los cristianos que anunciamos la Buena Nueva de Jesús. Por eso San Romero de América sigue, después de treinta años de su asesinato, siendo un acicate esperanzador de resistencia, lucha y compromiso con los últimos.
Sirvan estos dos recuerdos para volver a traer a colación nuestras actitudes. Es hora, como decía el poeta Celaya “de pasearnos a cuerpo”. De crear y cuidar la vida. Asumir que el conocimiento de la realidad y la implicación en ella nos complicarán la vida. Esa complicación nos trae signos de esperanza, luces no deslumbrantes de buenas noticias para quien las recibe habitualmente malas, razones suficientes para dejarnos la vida, como Romero, en medio del pueblo.

viernes, 27 de marzo de 2009

Esa gente noble que anda por ahí...

Acabo de terminar de leer un libro que me ha tenido cautivo estos días. Se trata de “Memorias de un beduino en el Congreso de los Diputados” de José Antonio Labordeta. En él el autor, cantautor de vocación y beduino unos años en el congreso, muestra entresijos de lo que fue, y quizás siga siendo, la vida del lugar donde se organiza mucho de lo que afecta a lo cotidiano de la ciudadanía. Ciertamente me ha reconciliado en algo con los que se autodenominan ¿“los representantes”? del pueblo. Es evidente que desde todos los lugares se puede tener una actitud de colaboración o entorpecimiento en la búsqueda del bien común. Interesante ciertamente el libro.

Y esta posibilidad de preocuparse por los otros, donde estemos, me recuerda el encuentro tenido ayer en la mañana con un grupo de estudiantes –eran todo muchachas jóvenes- del modulo superior de “integración social” en un instituto de Logroño. Nos llamó Luis el profesor, también presente. Hombre inquieto y preocupado por no impartir sólo teoría, cuanto por acercar a ésta y sus alumnas a experiencias vivas. En dicha tertulia aparecía continuamente la preocupación de estas futuras profesionales de lo social acerca de la coincidencia entre lo estudiado y la realidad. Formulaban alguna pregunta sobre el “perfil” de las personas que atendemos y con quienes trabajamos. A quienes ahí estábamos nos resulta siempre difícil responder a la típica pregunta ¿y a qué os dedicáis? No por abundancia de tiempos muertos u ociosos.

Cuando se invierte mucha energía, principalmente, a vivir con los desheredados, la dedicación de la vida se transforma en un “estilo de vida” (como lúcidamente apuntaron las madres). Dedicar tu existencia a hacer posible que otros tengan vida, en abundancia y con dignidad, desborda todo planteamiento teórico sobre los “perfiles”, “expedientes” e “intervenciones”. Creo –bueno más bien espero- que esto fuésemos capaces de transmitírselo con claridad a estas jóvenes estudiantes.

Desde cualquier lugar cabe la solidaridad con los últimos. Otra cosa son las consecuencias de esto. El conocimiento de la realidad nos ha llevado a implicar nuestra vida y, por tanto, a complicarla. Y a pesar de lo duro de algunos momentos, hay que ver la felicidad y el sentido que nos proporciona dicha complicación.

Y también me viene esta mañana al pensamiento Vicente Ferrer. Anciano de una larga existencia complicada en dar vida a los más pobres de la gran India. Su vida, trabajo y testimonio es un acicate serio y esperanzador en este mundo frío y deshumanizado en ocasiones.

Y este otro amigo etíope de adopción. Angel Olaran, que sigue por esas tierras de sequía inundando de esperanza a sus habitantes y mojando con su afecto y ternura a los más pequeños de Wukro (http://www.angelolaran.com/)

Y en estas andamos al comienzo de la primavera. Esperando encontrar a esa gente noble con quienes nos hemos citado en la puerta del congreso para presentar un escrito a su presidente reclamando que se nos “permita ser hospitalarios”, porque “Está en juego la dignidad de quienes decimos vivir en un Estado de Derecho”.

Quería también aprovechar para comentar una cosilla. Al ser este un blogg personal, no voy a publicar comentarios que llegan donde se falta al respeto y se hacen juicios de tono racista.