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lunes, 17 de enero de 2011

ApOyO BoLLo

Celebramos en la tarde de ayer, con los amigos y amigas de la Asociación APOYO, la fiesta del año que, este por primera vez, consistió en una rifa de bollos y bizcochos preparados por familiares, chavales y amigos del grupo.
Más allá de las exquisiteces culinarias que se presentaron y las perras recaudadas, quiero traer esta tarde, a esta ventana, el privilegio que supone poder vivir entre gentes tan entregadas a cambiar este mundo en el que vivimos.
Colectivo que tras más de 20 años de andadura sigue manteniendo unos principios fuertes e inamovibles: el encuentro personal y la opción entrañable por las personas que habitan la exclusión. Y esto desde una gran diferencia vital e ideológica que no hace sino animar el descubrimiento de nuevos horizontes y formas de hacer.
Esta gran familia que entre tantos hemos ido pariendo va siendo un oasis donde dejarnos caer cuando el desánimo y las dificultades parecen ser la condición imprescindible para vivir. Ese tejido de entraña humana que acoge, acuna y revitaliza las situaciones más difíciles y truculentas por las que se pueda transitar.
La tarde de ayer fue de esos momentos de familiaridad y camaradería en la que todos los presentes tenían como frente común disfrutar haciendo disfrutar al vecino. Donde no hubo empeño por sobresalir y sí premura por servir. Donde lo trabajado con esfuerzo y delicadeza no sólo se compró habiéndolo ofrecido uno mismo, sino que al final entre charla, saludo y agradecimiento se fue deleitando con un chocolate oscuro y espeso como los abrazos que circulaban alrededor de unos y otros.
En fin un canto a la solidaridad y a la esperanza de que todos somos necesarios e imprescindibles en ese empeño común por soñar que el futuro es mejorable

martes, 4 de mayo de 2010

La laguna y el Mar

Hay una laguna, en el sur de la isla de Las Palmas entre la playa del inglés y el faro de maspalomas -parada obligatoria siempre que visitamos a esos amantes de la amistad que son quienes nos acogen y dan cobijo, que de vez en cuando deja de serlo. El pasado mes de Febrero, al pasar ahí unos días, pudimos comprobar cómo la naturaleza es capaz de adaptarse, y no sin belleza y alegría, a los cambios que se van produciendo. Al haber llovido mucho este invierno la laguna dejó de existir para fundirse con el mar en un abrazo silencioso que creaba otro paisaje distinto pero igual de atractivo.
Pues esta realidad, cuya fotografía intenta mostrar, me parece que es una parábola de lo que vivimos en muchas ocasiones.
Todavía con el lagrimal húmedo por la despedida a Manolo, nos aventuramos a seguir luchando junto a tantos que necesitan y procuran, a otros, ese abrazo inmenso que llene de ánimo, paz y camaradería la existencia muchas veces, por distintas causas, truncada. Decir "hasta pronto" como el domingo le dijimos a Manolo en el crematorio, sigue siendo un hecho que -no por habitual últimamente - nos llena de sentimientos complejos y difíciles de describir. Junto a la paz sentida al verle descansar aparece la rabia por una vida joven interrumpida. Junto al sentimiento de satisfacción por lo vivido, aparece la impotencia de no haberlo podido evitar.
Todos estos sentimiento aparecen hilados junto a otro montón de experiencias que podemos vivir porque, entre unos y otros y todos juntos, hemos sido capaces de crear: la familiaridad.
Desde la amiga reconocida como madre, hasta las madres sentidas como amigas. La hija de la amiga vivida como hija propia; la abuela de muchos tenida como miembro fundamental de estas nuevas constelaciones relacionales. Así es esta familia que vamos creando. Como el agua dulce se confunde con la salada por las lluvias torrenciales y modifica el paisaje; así nuestras vidas se confunden con una lluvia torrencial de abrazos, afectos y caricias que sólo pueden avistarse desde esa creación maravillosa en la que todos hemos colaborado: esta gran familia creada.
Decir "hasta pronto" a un hijo, amigo, compañero, colega... alguien con quien se quiere, nos llena de tristeza y dolor. Pero estos -y ese es el privilegio que vivimos- vienen emparejados con la solidaridad, la esperanza y la ternura. Y esta esperanza, ternura y solidaridad nos satisface de tal modo que la vida, de cualquier forma y modo, sigue apareciendo en nuestro caminar.
Como la laguna y el mar. Siendo diferentes pueden confundirse sin dejar de ser, cada una, lo que es.

domingo, 13 de diciembre de 2009

Familia

No comparto ese empeño agorero que algunos continuamente lanzan sobre la familia y lo que esta significa. Ayer mismo, sin ir más lejos y recompuesto de una resaca profunda de satisfacción, celebré con mis más de 20 primos y primas la cena -hace más de cinco años habitual- de Navidad.
Con uno de los primos mayores comentaba la expectación que entre algunos de nuestros respectivos amigos y en diferentes ambientes supone juntarse a cenar los los primos, con la familia. Es curioso, coincidíamos, que lo que para nosotros es un encuentro gustoso, fraterno y esperando, llama la atención en otras personas como situación de excepcionalidad. Sinceramente, estos últimos, me dan pena. Esto de la familia, y tan amplia como la nuestra, es tan enriquecedor...
Claro que somos diferentes y afortunadamente muy diferentes. Sin embargo la capacidad de mantener esta vinculación es posible gracias al empeño en no buscar lo que nos pudiera dividir, distanciar e incluso enfrentar. Sin que esto anterior presuponga que los encuentros son superficiales, frívolos o estériles. !!Que va¡¡.
Reconocer la diferencia y hacer de esta no un problema u obstáculo cuanto un motivo de acrecentar el acercamiento y el achuchón, es una de las razones -a mi entender y sin haberlo comentado con ninguno de los primos y primas- que hacen estar deseando esta cena cuya excusa es la proximidad navideña.
Recordar a los que ya partieron, contemplar cómo aquel cuya vida anduvo descarriado se dedica ahora, precisamente, a encarrilar las aguas de las casas... como quien trabaja de portero sigue empeñado en hacernos cantar, aunque desafinemos y su dirección de orquesta no acabe de ser satisfactoria... y aquella que no tiene reparo alguno en adueñarse del micrófono para animar y alentar el baile... o quien desde su negación al baile sigue registrando lo acontecido en fotos y películas....
Todos, cada uno y cada una desde nuestra peculiar forma de ser, somos capaces de profundizar en esa vinculación aguda y perenne de sentirnos familia y necesitar estos encuentros. Así, será posible que aquellos agoreros sigan sin vencer las vinculaciones familiares que existan y que nosotros, en nuestro caso y a nuestro modo, tanto disfrutamos.
Como dice, año tras año, el primo encargado del brindis inicial de la cena esperemos que nuestros hijos y los nietos de los hijos puedan seguir recordando con orgullo y dignidad que su cariño, amistad y fraternidad la deben, como nosotros, a los ancestros de nuestros mayores que pusieron la semilla inicial de esta familia.

miércoles, 22 de julio de 2009

Justicia en "coma"

Acabo de llegar de la calurosa y turística plaza de Jacinto Benavente, en Madrid, junto a la puerta del nuevo registro del Ministerio de Justicia. Aquí llevan viviendo 35 días la parte dolorosa de una familia que hace 20 años, al someterse el hijo Antonio a una cirugía plástica de la nariz quedó, posiblemente por un fallo médico, en "coma vigil irreversible".
Desde entonces sus padres han permanecido, tan quietos como el hijo en la cama, junto a su inmóvil vástago moviéndose únicamente con el fin de solicitar Justicia en un país, dice una cansada madre Juana, que pensaba la ejercía.
Si bien el primer Juez les dio la razón e intentó mitigar semejante dolor condenando a las aseguradoras de los médicos y la clínica; estos, sabiendo de triquiñuelas jurídicas y desalmados del todo, recurrieron y se encuentran con una justicia que donde dijo una cosa, después dice su contrario.
Como bien explica Juana, con los mismos documentos un Juez ve una cosa y otros la contraria. ¿No habrá que inhabilitar al primer Juez que les dio razón? En fin, siguen luchando por lo que entienden es suyo llegando al Tribunal de Estrasburgo. Este magno tribunal ni siquiera les recibe poniendo fin -por el momento- a su lucha judicial y confirmando la sentencia del Tribunal Supremo Español que se despachó con una condena de 400.000€ (sí, si habéis leído bien: cuatrocientos mil Euros) a dicha familia.
Los monstruos de las Aseguradoras pueden más que la razón de las víctimas. En este caso Antonio y sus aguerridos padres.
La madre comenta que nadie "de los importantes" ha pasado por su nueva casa. Pero que sí se ha visto muy visitada por gentes anónimas que muestran su perplejidad y consternación al encontrarse, en medio de este Madrid veraniego, a un joven de 41 años tendido en un colchón, dentro de una tienda de campaña.
Como siempre, así lo dice Juana, asalta el milagro de la fraternidad: el quiosquero del puesto de periódicos les cede un cable para la luz. Pero claro, este obrero de la camaradería marcha de vacaciones. Ella, cuenta orgullosa, ya ha presentado una solicitud al Ayuntamiento de Madrid para que autoricen el enganche a una farola. Pero, ya les adelantan, lo ven difícil porque las farolas llevan energía de "bien público".
En estos momentos esta es una grave angustia: Antonio, su hijo vegetal hace 20 años, tiene difícil su permanencia ahí si no consiguen corriente para alimentar el pequeño ventilador que suaviza las calurosas horas a las puertas del Organismo Público.
No piden nada. Están a la espera de nueva documentación que otro obrero del compañerismo -esta vez letrado- anda reuniendo para volver a insistir ante los tribunales de ¿Justicia? que a Antonio una mala praxis médica dejó en coma vigil irrversible hace 20 años.