14 kilómetros. Esa distancia separa la Puerta del Sol, punto neurálgico de Madrid, de la Cañada Real, que lleva casi 6 sin luz. 14 kilómetros separan la costa europea de un continente empobrecido. 14 kilómetros: una distancia muy larga para quienes se ven obligados a recorrerla cada día. Con este blog pretendo visibilizar y rendir homenaje a todas esas personas que andan por los márgenes de la exclusión y la violencia.
Esta mañana la gente de Mensajeros de la Paz Madrid ha hecho pública una denuncia sobre la situación en la que quedarán los niños y niñas de esta comunidad con el cambio de modelo en la protección de menores. Las denuncias, no por ser reiterativas de lo que muchos otros colectivos y asociaciones venimos denunciado, dejan de ser llamativas. La situación parece ser que, sin ser consultados los educadores y técnicos que viven en estos pisos con los chavalillos, estos los más pequeños van a pasar a vivir en macro centros, donde la relación personalizada -puerta de la posible intervención educativa- se verá seriamente entorpecida e imposibilitada. Denuncian que el IMMF ( a más misterio son las siglas del instituto madrileño del menor y la familia) ha resuelto cerrar estos pisos donde conviven entre 5 y 7 menores el próximo día 30 de Junio. Sin consenso, sin decírselo a los niños (cuentan que hasta tienen miedo de darles la noticia a los pequeños), sin haber sido informadas siquiera las familias... En fin un atropello a la actividad de esta entidad que tantos niños y niñas a acompañado durante estos años. Curiosamente, al haberlo recogido los medios de comunicación, los políticos ya se han puesto en marcha y esta misma semana les citan para una entrevista; cuando me consta que llevaban meses y años solicitándola. No obstante Paloma Martín, hacedora de tantos desaguisados como gerente del IMMF ya se ha embarrado negando todo lo que la gente de Mensajeros ha denunciado. Pero me siguen faltando responsables por opinar. ¿Qué dice el Defensor del Menor, don Arturo Canalda? Pasará otra noche sin dormir como dijo cuando visitó el Gallinero. ¿Y la Fiscalía de Menores de Madrid? Tendrán amnesia respecto a las obligaciones para con los niños y niñas abandonados y necesitados de apoyo. Ahora es la propia Comunidad de Madrid la que les deja tirados creando "cárceles" para menores, como han dicho esta mañana la gente de Mensajeros.? Y la Asamblea de Madrid ¿no dicen ser los representantes de los ciudadanos? Y otros colectivos que también tienen pisos conveniados ¿o es que la pela calla bocas y relaja conciencias? Que la cosa está muy mal en la Comunidad es evidente. Que nos consta que profesionales del mismo instituto están revueltos, también. Pero y ahora, ¿porqué no unir fuerzas y quejas contra el enemigo común y ponernos manos a la obra?. El próximo 30 de Junio, 28 niños y niñas quedarán sin casa, sin amigos y sin referentes adultos ¿a quién habrá que pedir responsabilidades por este desaguisado?
Asistimos, el pasado viernes en Burgos, al juicio contra un joven de 18 años recién cumplidos, acusado de homicidio.
En una noche de copas -alcoholes y hachís declararon- por una mala "mirada", dos grupos de jovenzuelos comienzan una trifulca que acaba con la muerte de uno de ellos que al recibir un puñetazo del encausado cae al suelo con la desgracia de golpear la cabeza contra el empedrado y abrirse -como bien explicó el forense- la caja craneal.
A la vista acudimos amigos de ambos jóvenes: el encausado y el finado.
Los de este último, junto a familiares, con la lógica indignación ante terrible suceso y con un dolor contenido que, ciertamente, se fue escapando en lágrimas incontenibles por la pérdida. Llevaron una pancarta donde ponía "POR EL DERECHO A LA VIDA; IVAN NO TE OLVIDAREMOS". Pancarta que todos sujetaríamos.
También estábamos los que acudimos a acompañar al joven encausado y a sus no menos jóvenes acogedores. Pareja, esta última, verdadera maestra de la solidaridad, la acogida y el cariño.
La escena era realmente dolorosa. De ambas partes. Unos por el amigo y familiar perdido, y otros por el amigo y familiar preso. Una noche que comenzó al alba de la tarde y que acabó bien entrada con una vida.
Evidentemente los papeles podían perfectamente ser los contrarios. El finado siendo encausado y el preso velado. La vida, en ocasiones, proporciona dichas escenas tan atronadoras y tormentosas.
Lo cierto es, una vez más, que el drama -como decía de vuelta una de las madres: el dramón- se ha llevado una vida joven y ha socavado la historia de otro joven que, desgraciadamente, llevaba gran parte de su vida siendo blanco de desgracias e infortunios.
Y por delante el futuro: una familia a quien esperamos se la ayude a cicatrizar la profunda herida de la ausencia de su joven hijo y otro joven, cuya familia no biológica hemos de poner todo nuestro empeño y colaboración para que el final de esa trágica noche no se convierta en lastre perpetuo que imposibilite volver a revivir con dignidad.
En definitiva una conflicto de dolores de difícil conciliación.