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domingo, 10 de julio de 2011

cárceles de niños, nuevamente

La foto que pretende ilustrar este blog, seguramente, desmerece el contenido del mismo. Es una nueva retórica de lo que ocurre en algunos centros de reforma -o sea cárceles de menores- y que no podemos dejar pasar inadvertidamente.
Esta tarde nos llaman para informarnos que un joven, Ramón de 17 años, apareció el pasado sábado muerto en el centro "Teresa de Calcuta", en el pueblo madrileño de Brea del Tajo.
Como otras semanas, el joven acude a dicho lugar con el fin de cumplir unas medidas ¿educativas? de arresto de fin de semana. En la mañana de ayer sábado, a las 12h., la familia recibe la la noticia del fallecimiento de su hijo. Les dicen que ésta parece haber ocurrido sobre las 3h. de ese mismo sábado y que en esos momentos el cuerpo ya ha sido trasladado al juzgado de Arganda donde se está procediendo a la autopsia.
En medio de la consternación producida por el dolor, la madre rota y los colegas y vecinos desesperados, no hacen más que relatar el trato humillante que han sufrido después de comunicarles el fallecimiento, más de diez horas después, del suceso.
Una vez más, a la espera de otra segunda autopsia que esperemos se pueda lograr tras parar la incineración prevista para hoy mismo a las 19h. y tras un presupuesto de la funeraria superior a los 3000€, nos surgen y urgen multitud de preguntas. Cómo pudo ocurrir un hecho así? Cuáles son las razones judiciales para permitir la incineración? Porqué no dejan a la familia, en el velatorio, acariciar físicamente al hijo? A qué se debe ese color rosáceo en los ojos del joven finado?
Un menor más a quien se pretende reeducar encerrando y este encierro trae, como cara de la misma moneda, la muerte.

lunes, 22 de marzo de 2010

triste primer aniversario...

Hace prácticamente un año, en Marzo de 2009, el Defensor del Pueblo presentaba públicamente en el Parlamento el informe "Centros de protección de menores con trastornos de conducta y en situación de dificultad social". A raíz del mismo la convulsión ocasionada con el contenido del mismo pareció tambalear los sistemas de protección de menores de todo el Estado. Hoy, me pongo colorado al advertir nuestra ingenuidad.
Conversando esta tarde con un matrimonio, cuyos hijos les fueron arrebatados por la comunidad de Madrid, volvemos a revivir lo que hace un año se denunció: mentiras, falsedades, amenazas, oscurantismo... todo por el bien de los niños. Cínicos. Nos cuenta el padre cómo pretenden traficar con sus hijos. Cómo, ante la rebeldía mostrada por haberles quitado a sus hijos, la rabia e impotencia se convierten en denuncia y aparecen las agresiones verbales: es que tenéis mucho genio. Ante la imposibilidad de poder seguir colaborando acogen al hijo fugado del centro y son acusados de "esconder" y "proteger" a su propia criatura. Advertencias y más advertencias del nefasto pronóstico para sus churumbeles si siguen denunciando y exigiendo buen trato para sus hijos. Mentiras tras mentiras, se van convenciendo del montaje económico - farmacéutico que anima a dichos centros de protección.
Y muchas animaladas que ya comentaré. Y en medio de todo ello, la colaboración vergonzante de múltiples profesionales confirmando que su hijo no debe estar en ese centro: psicólogos, trabajadoras sociales, maestras, médicos, defensor del menor, fiscalía... un sin fin de personajes sin escrúpulos que maltratan o silencian los maltratos de nuestros niños.
Y siempre la misma espiral: familia pobre / conflicto intrafamiliar / determinación externa de interés familiar / retirada de tutela / descomposición familiar / alejamiento de los hermanos / medicalización del menor / criminalidad del niño / criminalización del entorno / malos tratos en centro / angustia familiar / violencia de los padres / confirmación de ineptitud paterno filial /... Y una vez más la familia, eso sí las pobres, son víctimas de su pobreza y de tanto "profesional" del ultraje y la manipulación.
A todo este tsunami social se suman las responsabilidades. Los parlamentarios escucharon al defensor, dependiendo del color político de su respectiva comunidad, criticaron o alabaron. La fiscalía, en los más de los casos, dijeron que no les constaban semejantes tropelías. Los políticos de turno siguieron en su burbuja -además de inmobiliaria muchos de ellos- de bienestar y conciencia tranquila. Las empresas con centros de menores lavan la cara, cambian algún responsable y siguen frontándose los ojos de los euros que produce su chiringuito. Los medios, como no hay muertos por medio, o callan u ocultan. Y la sociedad... cada vez dan más ganas de bajarse de ella.
Me queda el desahogo fotográfico: la señal de una playa de Galicia espero sea pronto la que encontremos en muchos de los centros para niños y niñas que siembran nuestra geografía. Prohibido el paso a personas, es una animalario.
... seguiré contando ...