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jueves, 29 de junio de 2017

Me llamo Adou!!!

El título que da nombre a esta entrada podría ser lo normal en el encuentro entre personas: "me llamo...". Pero además es el título de un libro escrito por el periodista -y amigo- Nicolás Castellano donde narra las peripecias de una familia de Costa de Marfil cuyo empeño por estar unida acaba convirtiéndose en la paradoja del "fracaso de Europa", en palabras del poeta Benjamín de Prado, también presente en el acto.  
Ayer tarde se presentó el libro "Me llamo Adou", publicado en la editorial Planeta, en San Carlos Borromeo. Cerca de un centenar de personas nos dimos cita con el fin de conocer la historia que tan bien narra el periodista Nicolás. Pero no sólo esta historia, dicha presentación era la excusa para reflexionar juntos sobre las actuales leyes de extranjería y asilo que, como señaló Nicolás:"actualmente son máquinas de producir sufrimiento".
Aquella imagen que dio la vuelta al mundo del "niño de la maleta", como otros iconos fotográficos: la niña desnuda tras el napalm, el pequeño cadáver de Aylan... han contribuido, como señaló Benjamín de Prado, a "exceder la información que nos llega y a embrutecernos más que a sensibilizarnos". Esta "piedad fugaz" en la que vivimos, como lúcidamente señala Luis García Montero en el prólogo del libro, puede acabar afianzando el neoliberalismo que en este caso, y recordaba Benjamin de Prado, supondrá que "cada uno tendrá los derechos  que se pueda pagar".

Sin embargo también dicha paradoja del "fracaso de Europa" es toda una invitación al quehacer periodístico y al cambio de mirada respecto a la vida en general. La maleta supone estar en salida, en palabras del propio Papa Francisco. Estar dispuesto a acercarse a la realidad. Como periodista -y es una de las claves fundamentales del trabajo profesional de Nicolás- no esperar que los acontecimientos lleguen a la mesa de redacción, al teletipo o a través de un twiter. Solo el acercamiento al otro posibilitará la verdad. No sólo el conocimiento de lo que vemos, sino la verdad de lo que entraña. De ahí que el escáner sería la parábola necesaria del hecho de acercarnos, conocer para desentrañar lo que esa realidad nos presenta y contarla, como hace Nicolás, para que el efecto que produzca en sus lectores sea la indignación que nos lleve a las preguntas. Desvelar cuáles son las leyes y protagonistas que impidieron, y aún hoy, impiden que esta familia esté junta. Ese es uno de los efectos fundamentales, a mi parecer, del buen periodismo actual y de este libro en particular.El acto, como siempre acaban las cosas importantes, finalizó compartiendo la mesa que tan ricamente habían preparado Arturo, Barry y el mismo Aboubakar.

Y como en tantas ocasiones en nuestra vida, ocurrió el milagro. Resulta que unos de los jóvenes con quien comparto ahora la vida en casa, Aboubakar, fué el compañero de habitación del pequeño Adou cuando le llevaron, en Ceuta, al centro de protección de menores. Este joven contó pequeños detalles de la vida de Adou en el centro, su empeño en afirmar que su padre vendría esta tarde a buscarle, su silencio sobre cómo había llegado a Ceuta o su sonrisa continua respecto a todo lo que a su alrededor acontecía. Relato de Aboubakar que no sólo emocionó y enterneció el acto, sino que -espero- provoco que muchos de los presentes se empeñasen no sólo con conocer la realidad sino saber la verdad.

martes, 28 de abril de 2009

El golpe 402 ... a Javier Ortiz

En la madrugada de ayer martes 28, temprano como gustaba de leerle, marchó Javier.
Este aguerrido periodista, hombre cabal y ciudadano coherentemente comprometido, ha sido una de las voces, y siempre pluma, enredado en el momento histórico que nos ha tocado vivir.
Le conocí personalmente allá por el año 2001 en la parroquia. Unas jornadas sobre la novel ley penal del menor. Me sorprendió su agilidad mental y su visión tan cercana a la nuestra en lo que a niños y niñas se refería. De ahí el titulo de la primera columna que nos dedicó: "Otra vez los 400 golpes", que publicó el 7 de Diciembre de ese mismo año.

http://www.javierortiz.net/ant/jortiz1/diario2001/49.2001.htm

Después tuvimos ocasión de tener una larga charla en su propia casa cuando fui a llevarle unos documentos sobre la red de control social que se había creado en torno a familias y sus hijos de sectores sociales pobres. Aquél documento que él leyó con exquisito interés, y del que por cierto y aprovechando este comentario, decir que ningún partido en el Congreso de los Diputados acusó recibo del mismo. Y a todos se envió.
Charlamos en alguna otra ocasión, pero siempre fue a través de sus escritos desde donde fui descubriendo al hombre sensible a las realidades de los excluidos. Así mismo, con esa versátil y socarrona pluma diaria, fui sintiéndome entre sus amistades. Así era él. No hacían falta grandes protocolos para sentirse nombrado y animado por su palabra.
El 2 de Abril de 2007 le llamé por teléfono. Andaba agobiado con la amenaza del cierre de la parroquia que se cernía sobre todos nosotros. Sus pausadas y profundas palabras fueron todo un canto al aliento y a la resistencia. Lo dejó plasmado en esa maravillosa columna que escribió un día después. La tituló "El golpe 401" y fue una verdadera inyección de esperanza y solidaridad en esos mese recios que se avecinaban.

http://www.sancarlosborromeo.org/docs/El%20golpe%20401%20-%20Apuntes%20del%20Natural.pdf

Esta mañana, cuando las amigas -sus amigas- de Hetaira nos han comunicado este desenlace, he sentido -y de ahí el titulo- otro golpe en mi interior. Si. Un golpe seco por la pérdida de un periodista que nos acercaba a la realidad, por cruda y compleja que esta fuera, con la sencillez y claridad que sólo las personas profundas y honestas aciertan a expresar.
No sé cómo homenajear a este maestro. Seguramente la sencillez en sus formas y la firmeza en sus creencias sea la manera más elocuente de tener presente a quien mucho nos enseñó.
Contaba Charo su mujer esta tarde en el tanatorio que, por la mañana, un viejito desconocido para ella se acercó hasta el cuerpo presente de Javier con la intención de despedir y homenajear a quien durante mucho tiempo incitó una manera seria y atrevida de marchar por la vida.
Pues a este anciano desconocido me uno. Que el mejor homenaje a Javier Ortiz sea continuar nuestro camino con sencillez, valentía y solidaridad desde los infiernos de este mundo. Él, yo así lo creo, gozará del abrazo de la humanidad. Y, en esa Jamaica prevista e imaginada, nos espera. http://www.javierortiz.net/