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domingo, 8 de enero de 2012

En marcha...

Plaza del Encuentro, Madrid
Volvemos a la normalidad. Miramos los carteles luminosos de navidad por la espalda.
Estos pasados días de fiesta, encuentros y abundantes comidas son un receso al "día a día" que suele salir caro. Por un lado la sensación de tranquilidad vacacional extendida, por otro ruptura con lo cotidiano y ordinario y, sumando a esto, un colapso culinario que provoca la necesidad de aumentar el tiempo de paseo "cardio-saludable" diario. Como si los milagros existiesen.
Puerta del Sol, Madrid
Pues con la mirada puesta en el frente, emprendemos el camino de este 2012 que aventura problemas y dolor continuado en muchos de nuestros vecinos. La situación de precariedad económica, corrupción político/empresarial, falta de empleo, criminalización de la pobreza, xenofobia larvada... hacen que mirar para adelante requiera un cargamento de optimismo, fuerza e ilusión importante.
Y si algo hemos descubierto entre la gente sencillas ha sido, precisamente, esa valentía, solidaridad y empuje que tanta falta nos hace.
Lo dicho, como canta Katia Cardenal, de Nicaragua, sólo teniendo la "casa abierta" será posible seguir considerándonos humanos. ¿nos ponemos a ello?

miércoles, 18 de noviembre de 2009

¿dónde para el autobús de pedir...?

Con esta lapidaria frase dábamos por terminado, ayer martes, la segunda jornada de reivindicación de los Derechos del niño en el Gallinero. Después de construir una marquesina "segura" para que los pequeños esperen el autobús fuera de la orilla de la vía de servicio de la A-3, donde las velocidades de turismos y camiones de gran tonelaje hacen que -hasta uno mismo- con sus muchos kilos sienta volar la estabilidad sobre el suelo, se tapó la actual marquesina existente por insegura y peligrosa.
Una vez más pudimos comprobar cómo, cualquier circunstancia que altere la vida en este poblado, es percibida y disfrutada, especialmente por los más pequeños, como una auténtica fiesta. Así los más pequeños colaboraron en la descarga del material, se encargaron de avisar a los vehículos que entran a toda velocidad a la calle del poblado, corrieron, jugaron y hasta se preocupaban, unos de otros, de estar al tanto de los más bebes que correteaban sin límites por toda la plazoleta donde se construía la nueva marquesina.
Cuando ya estaba la nueva marquesina construida en lugar seguro dentro de la plaza, uno de los pequeños preguntó: ¿y ahora dónde va a parar el autobús de pedir...?. Todos tenemos nuestros referentes. Sin duda, coger el autobús, tiene una especial significación en las posibilidades de subsistencia de estos "manojos de pulsiones" que les llama el maestro.