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| calle Arenal |
Sus delicadas manos, alzadas hacia el infinito, con la fuerza que da la seguridad de sentirse juntos en un mismo fin acababan rompiendo las burbujas tan lindas y grandes.
Puede ser una paradoja del momento que vivimos.
En este momento la crisis no sólo inmobiliaria sino: económica, política, religiosa, moral... enseña en ocasiones sus garras en forma de apatía, cansancio o desesperación. Y razones para estas no faltan.
Sin embargo, como ese grupo de niños, el afán por sobrevivir, por dignificar y recuperar la alegría hace que, juntos, seamos capaces de romper tantas burbujas de dolor, injusticia y corrupción.
Como esos "manojillos de pulsiones" -los niños y niñas- que lograban romper esas burbujas con sus manitas levantadas al cielo, nosotros -grandes, pequeños, hombres, mujeres...- podemos unir nuestras vidas en ese empeño común: dignificar la existencia de quienes la tienen en entredicho por culpa de capitalismo instaurado en nuestro mundo.

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