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jueves, 15 de julio de 2010

Titanes del Gallinero

En la tarde noche de ayer, cuando el sol se ponía y por encima de las casas-chabolas el sol dibujaba un cielo precioso, arremolinados en torno a un proyector y una sabana blanca, las mamas y papas junto a una purrelilla de "manojos de pulsiones", visualizamos las fotografías de los distintos campamentos de verano que, estos pequeños vecinos de Madrid, han podido disfrutar gracias al empeño y esfuerzo de algunos ángeles, con sus cuerpos y manitas, que lo han hecho posible.
Más allá del rato agradable que pasamos junto a esta familias depauperadas de las cercanías madrileñas, lo que pensaba era en la cantidad de recursos invertidos en dicho poblado, el Gallinero, y lo poco que han cambiado las condiciones de sus habitantes. Parecen ser más de 25 profesionales de distintas disciplinas, con sus saberes, programaciones, intervenciones, carreras universitarias... y la gente no ha notado grandes cambios.

La pobreza en que viven es realmente insultante. Anoche mismo, entre foto y foto, las ratas se paseaban a sus anchas y los más pequeños y avezados gastaban bromas a nosotros los cultos, normalizados e integrados, haciendo como que las ratas nos mordisqueaban las piernas. Juegos que reflejan lo que ellos viven habitualmente.

Además también nos contaban cómo los funcionarios policiales se entretienen haciendo rondas/redadas nocturnas donde sacan a las familias de sus casas, les intimidan con las pistolas y les acaban rompiendo cristales de vehículos, lavadoras o todo aquello que a los "detentadores del orden y la ley" les plazca.

Pues en medio de tanta pobreza, que algunos técnicos -ciegos- niegan conocer, estos pequeños han podido, no sin esfuerzo, disfrutar de diferentes actividades: en la playa, en valencia o en el monasterio de la vid. Digo que con mucho esfuerzo porque curiosamente la mayoría de los profesionales ahí desplazados "no saben no contestan" acerca de dichas vacaciones infantiles. El esfuerzo individual de quienes posibilitan dichas actividades no es reconocido ni siquiera por los cercanos que, con buena voluntad seguramente, se dejan atrapar por los juicios criminalizadores que provocan las actividades con que se buscan la vida. Sin embargo, que torpes somos para ver la "viga en ojo propio" y laxos en descubrir "la paja en el ajeno". Con tanta buena voluntad emparejada con el silencio ante la situación que sufren estas familias, es seguro que nos tendremos que conformar con el titánico empeño de algunos ciudadanos solidarios en que los más pequeños, y sus familias cuando ven las fotos como anoche, puedan disfrutar de unos días en la playa o la piscina.
Mis más sincero cariño, solidaridad y apoyo a estos "titanes" del encuentro, la acogida y la solidaridad que sin títulos de la entrega y el servicio, dejan trozos de vida y humanización en este pequeño poblado a las afueras del gran Madrid.