martes, 28 de abril de 2009

¡Al fin salvados!


Del amigo Pedro Larraya:

La prensa nos traía todos los días informaciones negras y desesperanzadoras; el planeta era todo él un puro lamento; los políticos andaban desconcertados, perdidos y desbordados; la ciencia no sabía qué hacer; el pueblo era consciente de que el gran pagano de todo esto sería, como siempre, él. Pero hete aquí que hoy -¡bendito 26 de abril!-, ha aparecido nuestro salvador, nuestro duce, nuestro führer, nuestro caudillo.

Todos hemos respirado profundamente, nuestros lagrimales se han abierto como grifos en señal de alegría y nuestros esfínteres se han relajado de gusto y tranquilidad al conocer la noticia: él sabe cómo salir de la crisis.

Al final la pesadilla ha terminado ¡Aleluya!

Fijaos en esa mirada desafiante; las cejas arqueadas (signo de alerta roja); el rostro desencajado, dispuesto a morder al caos como un rottweiler (su labrador a su lado más que un perro parece una oveja); ese porte de gentleman [suaviter in modo, fortiter in re (de buenos modales, pero inflexible en las decisiones, caiga quien caiga)];… En fin, todos los rasgos y la apariencia de lo que se entiende por un hombre de absoluta confianza.

Y pensar que hay gente a la que no le gustaría que volviera a ser presidente de esta España nuestra ¡Qué desagradecidos!

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