Bajo una tímida lluvia, que aparecía y desaparecía al unísono, las columnas fueron haciendo acto de presencia en Colón. Si las nubes parecían querer agrisar la tarde, la energía y ganas de estar en la calle ponían el color necesario para la fiesta ciudadana de las Marchas por la Dignidad.
Escuchamos discursos, proclamas y poesía. Cantamos, coreamos y dispusimos el espíritu y la voluntad para desalojar del poder a aquellos que mancillan la libertad, secuestran la esperanza y diseñan políticas que crean miseria y desolación.
Un recuerdo de esta tarde, en las calles de nuestra ciudad, pulsando aquí en la galería fotográfica.

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